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20/08/2019

Santa Lucía: el incómodo tema que se resiste a desaparecer

José Medina Go… / Domingo, 9 Junio 2019 - 20:48

En este espacio hace apenas algunas semanas el suscribiente presentó una hipótesis de trabajo. La misma externaba la cada vez más sugerente posibilidad de que el proyecto del “Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles” a construirse en el predio de la actual Base Aérea Militar #1, Santa Lucía, Estado de México, se cancelara y eventualmente se regresara al planteamiento del NAIM en Texcoco. En su momento este augurio no causó mucho eco, y quedó relegado a una aparente ilusión pasajera. Sin embargo, la justicia del tiempo va validando poco a poco esta hipótesis, con una máscara u otra, pero a final de cuentas con un perfil definido.

Tal parece ser que el tema Santa Lucía-Texcoco se resiste a abandonar de una buena vez el radar de la aeronáutica nacional, y esto en buena medida por algo que se veía desde hace meses y a grandes distancias: fue una aberración estratégica cancelar el NAIM sin fundamentos reales, y un absurdo tratar de forzar un “aeropuerto internacional” en la BAM 1, aniquilando una base aérea estratégica (valga la redundancia) y en el proceso gastando cuantiosas e innecesarias veces más recursos del erario público. Esta decisión, hartamente discutida y debatida hasta el cansancio, sin duda fue una de las peores decisiones que el incipiente gobierno de la actual administración pudo haber tomado (meses antes de asumir formalmente la titularidad de la Administración Pública Federal, cabe aclarar) y con los argumentos más débiles que pudieran haberse expuesto. Calificar de “arrebatada” esta decisión es ser gentil con la misma, ya que resulta risible que meses después se percataron -casi por accidente- que un cerro impedía el desarrollo de su “plan” y esto les obligó a realizar modificaciones cuantificadas en más de un 11% del presupuesto original del proyecto. Sobra decir que prácticamente nadie asumió esta explicación como válida, cierta o razonable.

El hecho es que el sector aeronáutico nacional e internacional a voces han llamado a una rectificación, y la inversión privada no ha callado sus clamores para tratar –de manera aparentemente inútil- de hacer recapacitar a la cúpula tomadora de decisiones que, de manera profundamente obtusa, se ha enfrascado en consolidar un proyecto inviable, costoso, y a expensas del desarrollo nacional integral. Esta fijación casi obsesiva con arraigarse a una visión retrógrada para nuestro contexto y del resto de la tendencia global, así como por una marcada descalificación de argumentos técnicos, metodológicos, y de gestión estratégica pública con un discurso repetitivo y no necesariamente contextualizado, ha llevado a pérdidas multimillonarias al Estado Mexicano y al borde de una crisis transnacional.

Es entonces donde la hipótesis planteada por el suscribiente hace algunas semanas cobra vigencia, pues representa una solución clara y objetiva a un problema auto-generado. Sin embargo, como apuntamos en su momento, era necesaria la apropiada, conducente y permisiva coyuntura que le permitiera iniciar ese tórrido camino de retroceder en la decisión de manera que pudiera quedar una salida digna y decorosa para una administración que emprendió un camino nocivo y detrimental para la nación y para el desarrollo aeronáutico nacional y regional. Tal parece que poco a poco se va consolidando tal escenario, y el lunes 3 de junio parece ser el momento donde se sienta dicha piedra angular.

El Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa en el Estado de México ordenó la suspensión de cualquier tipo de construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. ¿La causa o fundamento de dicha determinación? No se cuentan con los dictámenes y permisos ambientales. Recordemos este es uno de los proyectos insignia de la Administración Federal 2018-2024, una de las grandes promesas de campaña del titular del ejecutivo, un ejemplo de “lucha contra la mala administración”, entre otros grandes hitos mediáticos. Es uno de los proyectos más polémicos del México contemporáneo, y un tema de debate intenso en los entornos nacionales e internacionales de la aviación civil y militar. La obra está a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional, pero con participación de entidades civiles y de consultorías especializadas en construcción de alto nivel. Suponer y/o aceptar que para estas alturas omitieron accidentalmente este importante paso –requisito indispensable de cualquier obra de esta naturaleza, y todos los involucrados ya han pasado por este proceso cuantiosas veces- es totalmente aberrante y absurdo.

Más absurdo es el caso cuando el propio titular del ejecutivo, en su acostumbrado proceso de caracterización y descalificación por medio de adjetivos descontextualizados sin un remitente particular ni específico, denunció que esta resolución está motivada aparentemente por intereses turbios; pero en la misma declaración reconoce el fallo del Tribual ya mencionado y señala su administración será respetuosa de su fallo. Mensajes ora complementarios ora contradictorios, pero que poco a poco van delineando una coyuntura propicia para re-plantear este tema tan delicado para la nación. Dejando de lado el tema político-administrativo y adentrándonos en el tema aeronáutico-estratégico, este proceso declaratorio y de réplica manda un mensaje contundente al sector aeronáutico nacional e internacional, si es que se le da una apropiada lectura.

En el fondo esta acción nos deja ver que en la cúpula de la Administración Pública Federal hay un reconocimiento tácito y discreto de que el NAIM debe retomarse y Santa Lucía consolidarse como Base Aérea Militar como el diseño original, bien consolidado y argumentado presentó e impulsó. Diseñar un aeropuerto y/o cancelar otro no es un proceso fácil, arrebatado ni por designio político; es un proceso que toma mucho tiempo, dinero, esfuerzo y experiencia. El sector aeronáutico global vio a México como un actor ambicioso con un buen y sólido proyecto de ampliación de sus capacidades, y es justo momento para que retomemos esta iniciativa.

Sin duda las formas y los medios no necesariamente han sido los mejores, pero recordemos que, en el gran juego de ajedrez global, donde la estrategia de los actores participantes determina su éxito o fracaso en el largo plazo y donde no hay vacíos de Poder, razón de que éstos son automáticamente ocupados por otros actores que de manera competitiva e informada buscan áreas de oportunidad. En este contexto no está mal cometer errores; el gran error es no reconocerlos ni enmendarlos de la manera más eficientemente posible, y por eficiencia debemos entender el proceso por el cual se emprende una tarea con los recursos disponibles sin desaprovecharlos o malgastarlos. Sea entonces esta lectura una nota esperanzadora y promotora para hacer esta enmienda, para enderezar el camino y volver a enfilarnos a las alturas.

Cerremos este espacio semanal con una reflexión: las águilas vuelan con águilas, todos los demás son presas y vuelan más bajo o caminan en tierra de punto en punto. ¿Qué queremos ser: águilas o presas? He ahí el dilema, aunque la respuesta es autoevidente.

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