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17/02/2019

Riesgos intrínsecos de la aviación: ¿lavado de dinero?

José Medina Go… / Domingo, 10 Febrero 2019 - 21:49

Uno de los grandes temas contemporáneos es la incidencia de delitos financieros, electrónicos, virtuales y de los medios e instrumentos que tanto individuos como grupos con actividades delictivas emplean para la comisión de los mismos. Para poder obtener mayores beneficios derivados de actividades ilegales, irregulares o provenientes de “espacios legislativos grises” la mejor perspectiva es ver este proceso como un negocio, y un negocio exitoso busca maximizar sus oportunidades minimizando sus riesgos. Para tal fin existen múltiples  estrategias y aproximaciones, pero sin duda una de las más importantes es la diversificación; en otras palabras, participar activamente en diferentes rubros, medios y entornos para buscar mayores oportunidades y diluir los riesgos.

En un estado constante por tratar de evadir las acciones de fiscalización y de regulación por parte de las autoridades nacionales e internacionales correspondientes, aquellos que incurren en actividades monetariamente redituables fuera de la ley buscan medios e instrumentos para continuar en sus actividades evasivas, o bien en mecanismos para “legalizar” las ganancias de dichas empresas. Entendido como el proceso por el cual recursos de procedencia ilícita, irregular, o distantes de la observancia normativa nacional e internacional se ocultan y otorgan la apariencia de legalidad por medio de un conjunto de operaciones y transferencias financieras en los ámbitos nacionales y transnacionales, el Lavado de Dinero resulta uno de los delitos más complejos y comunes al mismo tiempo en el entorno global del siglo XXI. No todo el lavado de dinero gira en torno al narcotráfico; por el contrario puede provenir de un conjunto de actividades que oscilan desde la evasión fiscal hasta la trata de personas y el tráfico de armas.

Desde el manejo de pequeñas cantidades que pueden ser ignoradas fácilmente en un proceso contable, hasta el camuflaje de pequeños montos en las operaciones comerciales de una empresa; desde sobreprecios en productos y servicios hasta la participación en “fondos de inversión” y “empresas fantasma”; o bien desde operaciones con criptomonedas hasta “nóminas ocultas” e inversión en bienes muebles e inmuebles, el lavado de dinero posee un amplio espectro en sus manifestaciones. Junto con el Lavado de Dinero existen otros delitos financieros que operan de manera similar como el Financiamiento al Terrorismo y el Financiamiento a la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva, que aunque parecen temas de película realmente son delitos graves y síntomas de actividades irreflexivamente peligrosas; fenómenos relativamente raros pero reales.

Ahora bien, el reflexivo y prudente lector estará pensando: “¿y esto que tiene que ver con la aviación?” “¿Qué tiene que discutirse este tema en un espacio dedicado a la aeronáutica, cuando obviamente esto corresponde a otro entorno?” Estas interrogantes no sólo son prudentes y conducentes sino también urgentemente necesarias, pues la respuesta posee profundas implicaciones para nuestro sector: uno de los rubros empresariales más vulnerables al Lavado de Dinero es la rama del transporte, y dentro de ella el entorno aeronáutico es particularmente susceptible a la incidencia de este nocivo fenómeno.

El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) entidad derivada del Grupo de los 7 en 1989 para combatir delitos financieros a nivel transnacional y la autoridad referente en la materia a nivel mundial, asume que del 2 al 5% de todos los ingresos del sector aeronáutico son derivados directa o indirecta de operaciones irregulares. Si ponemos estos datos en perspectiva nos daremos cuenta que son cantidades verdaderamente monstruosas. Por su parte México ha sido particularmente susceptible al blanqueo de capitales por nuestro desarrollo dinámico en los últimos treinta años, por lo que si juntamos estos dos factores la conclusión es ineludible: para el sector aeronáutico mexicano la Prevención del Lavado de Dinero (PLD) debe ser un tema prioritario.

Pareciera que nuestro sector se encuentra “invulnerable” a este tipo de delitos, particularmente porque rara vez nos percatamos de algún caso relevante en este tema en nuestro país. Falso: precisamente por que no tenemos mucha información al respecto debemos dar atención prioritaria, pues es altamente probable que este fenómeno está ocurriendo y no lo estemos detectando oportunamente. El Lavado de Dinero como acción delincuencial aprovecha la coyuntura de procesos y actividades comerciales complejas, es decir, con un alto número de variables: a mayor número de variables, más oportunidad de camuflar operaciones irregulares. Nuestro sector es uno de los más complejos, dinámicos e interactivos con otras actividades comerciales, económicas, y tecnológicas. Justo el entorno apropiado y permisivo para operaciones delincuenciales como aquellas que discutimos.

Sea esta no una voz de alarma pero sí de alerta, reconozcamos que este tipo de fenómenos existen y se encuentran al acecho, y que nuestro sector es particularmente sensible y vulnerable a Lavado de Dinero y otros riesgos financieros. La oportuna prevención de los mismos también es seguridad en la aviación. No hagamos caso omiso de un riesgo latente que puede comprometer profundamente las operaciones aéreas nacionales, pues los efectos pueden ser aún más graves para la aviación mexicana.

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