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21/04/2019

H1: ¿Cómo se produjo un avión 100% mexicano?

Redacción A21 / Domingo, 20 Enero 2019 - 21:36

Por Salma Domínguez

Del Halcón 1 (H1) se puede hablar de diferentes formas: visto como un producto aeronáutico, se trata de un avión deportivo ligero (LSA pos sus siglas en inglés) fabricado por HorizonTec, empresa mexicana establecida en 2013 y dedicada al diseño y desarrollo de aeronaves deportivas y experimentales, y de la cual Giovanni Angelucci Carrasco es su socio fundador.

En términos de materiales y diseño, el H1 es una aeronave cuyo fuselaje está compuesto de una combinación de maderas, fibra de vidrio y resinas epóxicas. Tiene una longitud de 6.1 metros y una altura de 2.3 metros, capacidad para dos personas y su motor utiliza gasolina en vez de turbosina, con una potencia y rendimiento suficientes para lograr un alcance de 2 mil kilómetros.

Sobre su propósito, Felipe Rubio, director del Centro Nacional de Tecnologías Aeronáuticas (Centa), comentó para A21 que este equipo es ideal para el entrenamiento de vuelo así como para desarrollar el turismo aeronáutico, ya que puede utilizarse para vuelos recreativos en diversos aeródromos mexicanos que se podrían visitar con este tipo de aviones, que no necesitan pistas largas además de ser seguros y fáciles de manejar.

Pero en términos históricos, y en palabras del ingeniero Federico Pérez Fuentes, secretario de Planeación y Vinculación, Universidad Aeronáutica en Querétaro (UNAQ), es el primero de una serie de proyectos en casi ochenta años, que se ha propuesto seriamente el regresar a la aeronáutica mexicana a las alturas de donde nunca debió descender: “por allá de 1930 diseñábamos y hacíamos aviones mexicanos. Esto se dejó de hacer en 1940, afirmó.

Avión del Bajío

Con sede en Querétaro, el Centa fue la incubadora donde el proyecto H1 logró nutrirse de la tecnología y la asesoría técnica para convertirse en lo que es ahora: un avión 100% mexicano, aunque muchos creen, por mismas declaraciones del gobernador, que se construyó en Guanajuato.

“La historia del proyecto inicia cuando el avión comienza a construirse en la cochera de una casa de la familia de Giovanni (Angelucci), en Ciudad de México. Posteriormente dos socios de Guanajuato se asocian con HorizonTec y es cuando comienzan a buscar oportunidades. Tras hablar con el gobernador (Sinhue Rodríguez), la nueva administración les da apoyo y les brinda el espacio para posicionar una planta. Posterior a ese hecho, tengo la oportunidad de hablar con Giovanni e invitarlo a que se traslade al Centa, para que se termine la construcción de la aeronave, es por eso que de manera poco apropiada se anuncia que el avión es hecho en Guanajuato, relató Felipe Rubio.

Cabe mencionar que en 2015, el proyecto recibió financiamiento para su primera versión por parte del Fondo para Innovación Tecnológica de la Secretaría de Economía, el Instituto Nacional del Emprendedor y Conacyt. También ha tenido apoyo por parte de instituciones educativas tales como la UNAQ y el Instituto Politécnico Nacional.

Una vez en el Centa, la infraestructura y la capacidad ahí disponibles proporcionaron a HorizonTec todo el soporte técnico y analítico necesario, particularmente para la mecánica de fluidos de la estructura. Asimismo, le permitió usar laboratorios, equipo de prueba, análisis físico-químico y todo el contexto tecnológico para soportar un diseño innovador.

Así, el 1 de septiembre de 2017 tuvo lugar el primer vuelo de prueba del H1.

Amén del aspecto tecnológico, entre los mayores retos del H1 estuvieron los trámites oficiales, pues hubo que sacar las licencias que otorga la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) para la certificación de avión experimental, la cual tomó mucho tiempo al ser un proceso nuevo para México.

“Es un avión muy apropiado para escuelas de entrenamiento, trae un motor muy eficiente y es más económico en el uso del combustible. Es un proceso que inicia y que se va a ir consumando por etapas, señaló el director del Centa.

Añadió que, mientras se termina de construir la planta de HorizonTec en Guanajuato –que se prevé iniciará operaciones en 2019–, el Centa continuará apoyando a la empresa tanto con el H1 como con versiones futuras.

Así, podemos ver que las diferentes facetas del proyecto lo han llevado de un lugar a otro y a las comparaciones comunes con iniciativas de aeronaves militares y de entrenamiento, como el Pegasus PE-210A de Oaxaca Aerospace o el Proyecto Azteca A01-1 del Ejército.

No obstante, y sin importar quién haya sido el primero, el H1 está a punto de revivir la historia mexicana de fabricación de aviones al tratarse de un producto elaborado por manos mexicanas y que se ofrecerá a la venta con precio muy competitivo.

“Estamos hablando de aviones pequeños, para dos personas y para entrenamiento, para vigilancia; tenemos que empezar en México a desarrollar esta tecnología y que sean aviones 100% mexicanos”, apuntó el funcionario de UNAQ.

Finalmente, el director del Centa anticipó que ya está en desarrollo el H2 –también concebido en la capital queretana–, y que podría tener capacidad para 4 personas y fungir como avión privado de transporte.

“El Centa ha trabajado desde el principio con miras de apoyar esta industria aeronáutica: hoy es el momento para que el sector aeronáutico deje de ser una serie de proyectos aislados y se convierta en una estrategia nacional”, puntualizó Felipe Rubio.

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