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22/05/2019

Humedad en vuelo

Octavio Amezcua / Lunes, 10 Octubre 2016 - 08:20

Es relativamente común que algunos pasajeros se enfermen de las vías respiratorias poco después de un vuelo, debido a un elemento del aire de la cabina que generalmente se pasa por alto: la humedad.

El nivel de humedad dentro de la cabina tiende a ser bajo, en parte porque el aire exterior a gran altitud contiene 66 por ciento menos de agua que a nivel del mar, y también porque el aire entra del exterior a una temperatura de entre 54 a 65 grados centígrados bajo cero (dependiendo a qué altitud vuele el avión, pues a más altitud, más frío), por lo que tiene que ser calentado en la misma turbina del avión, lo que lo deshidrata.

La humedad relativa en la cabina, que puede variar de 2 a 23 por ciento, está lejos de la zona de confort de entre 30 y 65 por ciento recomendado por la Asociación de Ingenieros en Calefacción, Refrigeración y Aire acondicionado (ASHRAE) y el Instituto Nacional de Seguridad y Salud (NIOSH) de los Estados Unidos.

Los bajos niveles de humedad, junto con factores contribuyentes como cansancio, estrés, edad (ancianos, niños y bebés tienden a sufrir más) y el estado personal de anticuerpos, aumentan nuestra susceptibilidad a la infección.

Una baja humedad hace que las funciones de filtrado de la nariz y parte superior de las vías respiratorias (a través del moco) se vean comprometidas. Cuando se respira aire, éste entra en la nariz, pasa por la tráquea y a través de las vías aéreas superiores va a los pulmones. En su camino, el aire es calentado, humidificado y filtrado. El factor importante en este proceso se encuentra en la estructura celular del revestimiento de las vías respiratorias superiores: en esta ruta que sigue el aire al ser respirado, se encuentra una red de protección del cuerpo, que sirve de defensa contra las infecciones.

Por ejemplo, la superficie de las células en el área está cubierta de finas proyecciones, parecidas a pelos, llamada cilios; también hay una capa alrededor de los cilios y que es secretada continuamente por células llamadas caliciformes. Los cilios se mueven continuamente y llevan la capa de moco y de paso a los microorganismos que nos causan infecciones hacia la parte posterior de la garganta, donde normalmente nos los tragamos.

Pero, en ambientes con baja humedad, como en los aviones, el aire inhalado reduce el contenido de humedad de la mucosa hasta tal punto que la capa se vuelve viscosa y concentrada; cuando esto ocurre es más difícil para los cilios mover el moco, por lo que, en lugar de moverlo a lo largo de la parte posterior de la garganta, permanece en las vías respiratorias durante un largo periodo (con todo y los microorganismos y las partículas de polvo), donde pueden causar infección.

De los microorganismos en el aire, los más riesgosos son los virus respiratorios, ya que sobreviven mejor que las bacterias en la baja humedad. Esto podría explicar el hecho de que los pasajeros tienden a sufrir infecciones respiratorias superiores después del vuelo. La otra razón, por supuesto, puede ser la filtración de aire de cabina inadecuada (aunque las aeronaves modernas han mejorado estos mecanismos de filtración e incluso el del calentamiento del aire).

Hay varios ejemplos de virus aerotransportados que causan enfermedad; tal vez el más común es el virus de la gripe (del cual existen diferentes variantes), que infecta el tracto respiratorio, y puede causar gripe en su forma leve, pero en personas susceptibles esto puede progresar incluso a una neumonía viral.

¿Qué puede mejorar esta situación?:

1. El mejor método para prevenir una infección a bordo de un avión por un bajo nivel de humedad es beber agua.

2. Beber alcohol y cafeína durante el vuelo no son la mejor solución. Diferentes encuestas han encontrado que el 60 por ciento de los pasajeros prefiere beber cafeína durante su vuelo, y 30 por ciento beben alcohol; ambos tienen un efecto diurético que puede acelerar de manera importante la deshidratación; por lo tanto, es mejor tomarlos con moderación o evitarlos completamente.

3. Los vuelos con muchos pasajeros, aunque parezca poco creíble, ayudan de manera importante. La humedad de la transpiración y la respiración de otros pasajeros puede aumentar la humedad relativa de manera considerable. En el caso de un vuelo de ocho horas en un Boeing 767 o Airbus 330 con 265 pasajeros, el nivel de humedad puede elevarse al 20 por ciento; el mismo vuelo con solo 80 personas, refleja una caída de hasta 2 por ciento.

4. Los pasajeros frecuentes deben usar geles o cremas hidratantes, para proteger su piel contra la resequedad y por lo tanto de los efectos de envejecimiento causados por la baja humedad relativa de la cabina.

Una última cosa, como ya habíamos mencionado en otro artículo, tome muy en cuenta que la deshidratación empeora el llamado jet lag (del cual, como he prometido, platicaremos muy pronto), y si bien el jet lag es a menudo inevitable para los viajeros, especialmente durante vuelos de larga distancia, aunque no es una "cura", mantenerse correctamente hidratado es comúnmente citado como el mejor tratamiento para ayudar a evitar la náusea, letargo, pesadez, dolor de cabeza y confusión relacionados con el síntoma.

Como verán, y como he venido insistiendo, fisiológicamente su mejor aliado en vuelo es simplemente tomar agua.

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