Pasar al contenido principal
17/01/2020

Avances Tecnológicos: piedra angular de la seguridad aérea

José Medina Go… / Domingo, 27 Octubre 2019 - 21:41

En entregas anteriores de este espacio semanal se han abordado temas referentes a la Defensa y la Seguridad Nacional de México en su dimensión aérea y aeroespacial. En ellos el suscribiente ha manifestado la urgente necesidad de re-plantear estos conceptos y sus componentes, así como de numerosos factores que les integran y le otorgan una dinámica particular al entorno aeronáutico y aeroespacial nacional. Todos ellos poseen ejes relacionales comunes, los cuales les integran en una continuidad estructural y funcional dinámica con el entorno nacional y global del México del siglo XXI. Uno de estos es el conjunto de avances tecnológicos que caracterizan a la aviación contemporánea, la Defensa y la Seguridad Aérea, así como su proyección aeroespacial.

En primer lugar, es indispensable el reconocer que la única razón por la que nos hemos podido adentrar al entorno aéreo es, a diferencia de otros entornos, gracias a la técnica y la tecnología. Volar es totalmente contrario a la naturaleza del ser humano, contrario a la marcha en tierra o el adentrarse al entorno acuático donde nuestra especie tiene cierta capacidad de desempeño autónomo. Pese a que los avances conceptuales del vuelo se gestionaron desde hace centurias, la capacidad tecnológica del vuelo tiene poco más de un siglo de existencia y desarrollo.

Es así como a poco más de media década de que el ser humano despegó de la superficie terrestre nos encontrábamos pisando su contraparte en un cuerpo celeste, y actualmente, a un siglo de aquellos primeros vuelos hemos rebasado la frontera de nuestro sistema solar a través de vehículos semi-autónomos no tripulados. En efecto, pocos límites hemos encontrado en este andar, y la solución a ellos poco a poco se va generando. Pero conforme hemos avanzado también nos hemos encontrado con condiciones interactivas complejas, particularmente cuando nos referimos a otros Estados y sociedades, así como en la incesante búsqueda del Poder entre las naciones que integran la comunidad global.

Bajo el entendimiento que actualmente las operaciones aéreas son más complejas, dinámicas y sofisticadas, así como se ha incrementado el número de actores intervinientes a nivel internacional en ellas, con la finalidad de dar un adecuado y necesario nivel de seguridad a ellas es requerido emplear aproximaciones tecnológicas de vanguardia y mantenerse en la constante búsqueda de medios y herramientas para facilitar esta incesante labor, la cual vincula de manera simbiótica y cooperativa al sector gubernamental y al privado.

De esta forma el desarrollo, implementación y eficiente aprovechamiento de la tecnología de vanguardia a nivel internacional en materia aeronáutica es esencial para hacer frente a las vulnerabilidades inherentes al entorno aéreo, ya sea por factores propios del Estado (riesgos) o externos al mismo (amenazas). Como es lógico, a mayores capacidades tecnológicas un Estado que sepa aprovechar las mismas con un elevado nivel de destreza podrá disminuir o disuadir según sea el caso las vulnerabilidades a su Seguridad Aérea. De igual forma, aquellos Estados que no cuenten con la tecnología necesaria y/o con los conocimientos para su aprovechamiento son más vulnerables y en consecuencia poseen una considerable debilidad en su Poder Nacional. Lo anterior se deriva que, al no tener los medios necesarios para su adecuada defensa aérea, los Estados no cuentan en este escenario con la capacidad de hacer valer su soberanía nacional, su Estado de Derecho y su derecho inalienable al ejercicio de su Poder Nacional en su territorio. Por el contrario, al no poderse defender otros Estados poseen inherentemente la capacidad de ejercer su voluntad o influencia sobre esta nación, potencialmente vulnerando su soberanía y ampliando su Poder.

Desde esta perspectiva, es obligación fundamental de los Estados contemporáneos contar con los recursos tecnológicos que les permitan mantener su Poder Nacional, ya que de lo contrario es posible que otros actores transnacionales ocupen dicho vacío. Éstos no necesariamente deben ser Estados jurídicamente reconocidos como tales, ya que actores particulares, paraestatales o delincuenciales también han demostrado su voluntad e interés de acceder al espacio aéreo para influir en los Estados modernos y sus sociedades. Es entonces donde debemos reconocer que, pese a que la Defensa y la Seguridad Aérea son responsabilidad conjunta entre la sociedad y el gobierno, la titularidad y liderazgo de las iniciativas debe ser exclusivo de instituciones permanentes especializadas en este entorno. Esto nos lleva nuevamente a la Fuerza Aérea.

El sexenio 20012-2018 se caracterizó por la desaceleración notable en torno a la inversión del Estado Mexicano en sus capacidades de Defensa y Seguridad Aérea. Al igual que en otros indicadores nacionales esto se convirtió en un retroceso de capacidades al final de la administración. De manera análoga a otros ámbitos, la presente administración federal comenzó con la expectativa de que se revirtiera este proceso y se establecería un compromiso definitivo a la inversión integral en materia de Defensa y Seguridad Aérea. Trágico, pero no inesperado, es reconocer que dichas esperanzas eran injustificadas, y que realmente el plan de este sexenio es reducir la inversión en la materia y retroceder considerablemente al imprudentemente considera esto como un “gasto innecesario”.

En virtud de lo anterior, así como del planteamiento de este texto sea éste un momento para reflexionar sobre el tema, para enmendar rumbo, y para reconocer que es necesario invertir en nuestras capacidades nacionales para proteger y salvaguardar nuestra soberanía, lo que invariablemente significa fortalecer a nuestra Fuerza Aérea Mexicana, su personal y su inventario material. Debemos invertir en tecnología y no depender de material obsoleto que poco nos sirve como material de trabajo y sólo aboga al recuerdo histórico. Reconozcamos que debemos invertir integralmente en el concepto y la institución titular de la Defensa Aérea de México, no cometer la negligencia del atraso sistemático ni cerrar los ojos al desarrollo futuro y la modernización de nuestro sector. Los beneficios son muchos, pero las consecuencias de no hacerlo son mucho mayores. Seamos consientes y adquiramos el compromiso de fortalecer nuestras capacidades de Defensa y Seguridad Aérea, o asumamos las consecuencias de no hacerlo, lo que implica que otros actores podrán impunemente vulnerar nuestra soberanía aérea. La elección es nuestra.  

Facebook comments