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17/12/2018

¿Y los buenos instructores de vuelo?

Juan A. José / Miércoles, 19 Septiembre 2018 - 09:13

Creo que sobra decir que el éxito de un proceso de entrenamiento depende en buena medida de la calidad del instructor que lo imparta. Esto aplica en todos los ámbitos, industrias y actividades. Qué decir de la aviación, en la que la adecuada formación y entrenamiento recurrentes son elementos esenciales de la seguridad, pilar de todo lo que se hace en ella.

En tiempos en los que la cada vez más evidente escasez de pilotos está impactando la capacidad de las escuelas de vuelo de todo el mundo de reclutar y de conservar los instructores de calidad que requiere para formar las nuevas generaciones de aviadores, y a la luz de estar celebrando los 40 años de la obtención de mi licencia de piloto, me pongo a pensar en mi propia experiencia con quienes fueron mis instructores en las dos prestigiadas escuelas de vuelo a las que asistí: Aeronáutica Panamericana en México y Flight Safety Academy en los Estados Unidos.

En ambas me topé con instructores experimentados, pero lo más importante, dotados de enorme vocación y capacidad para la instrucción de vuelo, algo que no necesariamente existe en todos los pilotos, por muchas horas de vuelo que hayan acumulado en sus bitácoras. ¿Cuántos de mis amigos lectores no se consideran grandes conductores de automóviles, pero dudan enseñar a manejar a sus hijos o simple y sencillamente no lo hacen debidamente? Lo mismo sucede en las cabinas de vuelo.

¿Qué habrá sido de mis instructores, en particular de quien se atrevió a “soltarme”? La última vez que supe de él era copiloto en Mexicana de Aviación, a la que había ingresado luego de dejar la Fuerza Aérea Mexicana con el grado de teniente, sueldo que de alguna manera lo forzaba a buscar fuentes complementarias de ingreso, particularmente la instrucción a nivel escuelas privadas. Por su edad (me llevaba unos 15 años) en una de esas ya no vuela o anda de comandante de Airbus A380 en el Medio Oriente.

Lo que sí me acuerdo es que era un amable, competente, responsable y experimentado aviador que tenía la capacidad de transmitirme no solamente técnicas de vuelo, sino también la seguridad y confianza que requerí para hacer mis prácticas, pasar los exámenes y obtener mi licencia de piloto privado de ala fija.

Hoy en día no estoy tan seguro de que los estudiantes de vuelo de la actualidad cuenten con instructores de ese calibre. ¿Quién puede culpar a un hábil piloto por abandonar la instrucción para, en su lugar, ocupar de manera permanente un asiento en la cabina de un avión de aerolínea, taxi aéreo o en la aviación ejecutiva, ganando mucho más dinero?

Seguramente escuelas y autoridades encontrarán opciones, aunque me temo que no lo suficientemente vastas como para quitarme esa preocupación de la mente, en lo que toca al impacto en la seguridad aérea que puede tener la falta de instructores de vuelo de calidad en todo el mundo. Las cifras de accidentes en las escuelas de vuelo hablan por sí solas. Tema sin duda de la mayor importancia.

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