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17/12/2018

Accidente en Indonesia

Gonzalo Carrasco / Miércoles, 14 Noviembre 2018 - 11:27

 

Seguimos las secuelas del accidente del vuelo JT610 del 29 de octubre de 2018 de la aerolínea indonesia Lion Air, que cubría la ruta doméstica desde la ciudad de Yakarta a la ciudad de Pangkal Pinang. El avión Boeing 737-800 salió a las 0620 de la mañana y debería haber llegado a su destino tan solo una hora después, sin embargo, a los trece minutos de haber despegado –apenas empezando a volar sobre una porción del Mar de Java– comenzó a experimentar movimientos extraños de ascenso y descenso, aparentemente provocados por alguna parte del control de actitud.

Parece ser que este equipo de la serie MAX 8, un novísimo aeroplano de la prestigiada armadora estadounidense con sede en Seattle, Washington, ya había tenido reportes de mantenimiento relacionado con el ángulo de ataque (AOA en inglés). La unidad llevaba 189 personas a bordo y se piensa que todas murieron por el impacto de la aeronave, y no ahogados.

Por supuesto que las investigaciones –a cargo de las autoridades del país al que pertenece la línea aérea– ya iniciaron, auxiliadas por los organismos especializados en este tipo de percances en el mundo y, por supuesto, por la propia Boeing.

Llama la atención que aviones tan nuevos sufran este tipo de fallas y más aún que éstas deriven en accidentes fatales, aunque tampoco es algo fuera de lo común pues casi cualquier línea del mundo ha experimentado estos inconvenientes a lo largo de su historia, por fortuna, no todos con el tremendo desenlace a que hacemos referencia. Y en en esta ocasión, la experiencia de los pilotos no debería ponerse en duda pues ambos tenían varios miles de horas de vuelo.

Lion Air es una de las llamadas aerolíneas de bajo costo (low-cost, como se las conoce) que empezaron a operar hace casi veinte años, y cuenta con una flota numerosa y buenos planes de crecimiento. Es necesario reconocer que, aunque el historial de accidentes y/o incidentes no le favorece, sus esfuerzos por mejorar han sido significativos.

No es nuevo que este tipo de líneas de bajo costo tengan los reflectores encima, sobre todo cuando alguna de ellas sufre algún incidente o accidente. Y no falta quien piense que, para que la "magia" de los bajos costos funcione, tal vez estas compañías "ahorren" en mantenimiento, adiestramiento de pilotos, servicios o alguna otra área de su operación que signifique reducción de costos.

En este caso está cuasi claro que lo que precipitó la nave a tierra fue un desperfecto en alguno de los sistemas del avión, y es por eso que la fábrica reaccionó de inmediato para tratar de esclarecer lo sucedido. Con una situación como esta, lo que procede es investigar si otros operadores del mismo tipo de avión –de los cuales hay poco más de doscientos alrededor del mundo– han tenido problemas con el mismo sistema en particular. Tal parece que no fue así pues la Boeing no planteó un cese de operaciones global.

Por lo pronto se emitió un boletín de emergencia que debe ser seguido por todos los operadores del B737 MAX 8. Este aviso –publicado por la Administración Federal de Aviación (FAA) de los Estados Unidos– alerta a los pilotos sobre señales de entrada falsas de ángulo de ataque, que pueden inducir un movimiento súbito de descenso incontrolable en el estabilizador horizontal.

En México, la única línea que opera este tipo de avión es Aeroméxico pues cuenta con 5 unidades y un pedido de 55 más. Si la estrategia de Boeing hubiese sido detener la operación de todos los MAX 8 del mundo, la aerolínea azteca se hubiera perjudicado enormemente. Seguramente –y lo digo porque me consta–, la implementación del boletín emitido por la FAA fue seguida al pie de la letra.

Tampoco tengo dudas de que la fábrica ya trabaja a marchas forzadas para investigar las causas del accidente, que tienen en la zozobra a los poseedores de B737 MAX 8 por dos razones: por un lado, al estar bajo una “alerta ámbar” para encontrar la posible falla que evite la indeseable situación de Lion Air; y por otro, por una probable puesta a tierra con el objetivo de resolver la avería, con la afectación logística consecuente.

A diferencia de otros accidentes, en esta ocasión se rescató en buenas condiciones la grabadora de datos del vuelo, lo que proporcionó información valiosísima a los investigadores y expertos. El esclarecer los hechos sirve para analizar y darse cuenta de cómo pueden evitarse accidentes de este tipo. Sabemos bien que las pérdidas humanas no las compensa nada, pero esto no excluye la responsabilidad que pudiera tener el fabricante, la tripulación o la empresa, y que tendrá que ser reparada por alguna vía a los deudos de las víctimas de este lamentable suceso.

Estaré muy atento al resultado de las investigaciones para poder compartir mis comentarios con quienes me hacen el honor de leer estas líneas. Con percances de este tipo siempre surgen dudas que, como toman mucho tiempo en ser aclaradas, a veces pueden olvidarse. Pero ese es uno de los factores por los que la gente que vuela lo hace preocupada en lugar de disfrutar los vuelos que utiliza.

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