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24/06/2018

Confianza en DGAC tras accidente en Cuba, ¿a la baja?

Gonzalo Carrasco / Miércoles, 13 Junio 2018 - 12:59

Menuda bronca en la que se metió la compañía mexicana Damojh propietaria del avión recientemente accidentado en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana. Ya se sospechaba estridentemente que el problema era de origen mecánico. Aunque todavía no se tiene el resultado del análisis de las grabadoras de datos de vuelo y de voz, es presumible que una reversa que estaba inoperativa se “abrió”, provocando una terrible guiñada hacia el lado derecho el avión que despegaba, lo que dejó al pobre piloto sin capacidad para sacar adelante su vuelo. 

Una falla de esa índole es prácticamente imposible de controlar, aunque el avión está pensado para volar con un solo motor en caso de que ocurra una falla. Parece ser también que a bordo del vuelo iba un mecánico, probable responsable de asegurar que esa reversa no se extienda durante el vuelo. Sin embargo, el trabajo no se hizo bien y las consecuencias fueron fatales: hubo 112 muertos. Cabe destacar que no estoy seguro de que el técnico que iba abordo durante la tragedia haya sido el encargado de asegurar la aludida reversa.

Quiero aclarar que el volar con una reversa inoperativa no es una situación que implique riesgo, al menos no debiera serlo. Es un procedimiento perfectamente previsto y que no implica riesgo; Aeroméxico lo ha hecho mucho, lo mismo hizo Mexicana de Aviación en su momento y no sé no sé si Volaris, Interjet u otras aerolíneas también lo hayan hecho. 

Esta situación puede presentarse debido a falta de partes, y se puede continuar con esta falla sin ningún problema. Es más, el avión puede aterrizar con una sola reversa y accionarla sin que esto ponga en ningún momento en riesgo el avión. 

El problema podría haber sucedido si no se realizó el trabajo de “frenado” de la reversa conforme a lo establecido por la fábrica. No sé si se utilizaron materiales inadecuados o si quien lo hizo no estaba suficientemente preparado para realizar ese trabajo. Considerando las declaraciones del piloto y la sobrecargo retirados, entre otros, que volaron para la aerolínea y han señalado que los aviones de Damojh volaban con muchas fallas, no me parece una exageración pensar en una probable falta de mantenimiento.  

Una vez más la probidad de la autoridad mexicana, en este caso la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) está en entredicho. No es difícil que nos vuelvan a enviar a un nivel más bajo de credibilidad en temas de aviación. La gran cantidad de accidentes de aviones en escuela, y ahora el accidente de una aeronave a todas luces mal mantenida hacen sospechar de una falta de inspección por parte de la DGAC, dependiente de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

La institución navega en un mar de sospechosa corrupción, que podría remontarse a la cabeza misma de la institución, lo que nos hace pensar lo peor. Aunque ahora sí están preocupados por revisar los documentos de la aeronave, ¿sabrán hacerlo? Yo sinceramente no confío en el trabajo de la DGAC, ya que en muchas ocasiones se ha visto que no han estado a la altura, esto a pesar de la integración constante de pilotos retirados tanto de Aeroméxico como de Mexicana. 

Las direcciones de la DGAC han sido ocupadas por gente que solo está interesada en obtener un puesto político, del trabajo que estarían obligados a realizar ni hablamos. El organismo representa solamente una obesa oficina burocrática que no sirve para nada, aunque no dudo que haya gente capaz.

Hay mucha gente en la dependencia que se presta a quién sabe qué clase de enjuagues ante la inacción de su director o su cuadro directivo. Ya llevamos varios directores que no saben lo que hacen, al menos los dos últimos; o sí saben lo que hacen pero solo van a calentar su asiento. Pese a esto, los retiran y los “premian” con otros “huesos”. De esto se puede deducir que no tienen planeación alguna, sólo trabajan por inercias, y en este nuestro México, inmerso en la corrupción más grande del mundo, todo se puede pensar.

La empresa Damojh seguramente será cesada, no sé como se vayan a arreglar con el pago de indemnizaciones, ese será todo un tema que debería llevarse hasta las últimas consecuencias. Por supuesto que con una falla en el mantenimiento la culpabilidad recaerá en la empresa, y no les quedará otra opción que pagar. 

Sobre la DGAC no nos queda más que el consuelo de que cambien radicalmente, que revisen las terribles deficiencias como son la vigilancia de los centros de verificación de salud de los tripulantes, las oficinas de expedición de licencias, las verificaciones de los exámenes del personal técnico aeronáutico, sin permitir la extensión del “compadre sindrome”, del que adolecíamos en Aeroméxico, y nos criticó Delta muchas de las veces que nos auditaron. 

Nadie, ni la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA), ha sido capaz de vigilar esto. Sí tenemos “eruditos” en medicina aeroespacial que hasta astronautas quieren ser, pero han sido incapaces de hacer bien su trabajo de velar por la buena operación de los centros de revisión médica del personal técnico aeronáutico y tantos otros departamentos. 

Es una pena que esto suceda en nuestro país. Somos buenos para vociferar que todo hacemos bien, pero solo servimos para proyectar hasta diputados en lugar de buscar hacer las cosas de mejor manera. No me extrañaría, repito, que nos bajaran a otro nivel de confiabilidad, creo que hasta nos lo merecemos.

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