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19/07/2019

Nuestra seguridad en tiempos de atentados

Jaime Riva Palacio / Viernes, 20 Noviembre 2015 - 11:11

Durante estas últimas semanas, hemos sido testigos de una serie de horrorosos y lamentables atentados alrededor del mundo.

El pasado 31 de octubre, 224 personas murieron luego del siniestro en la península del Sinaí del vuelo TK9628 de la aerolínea rusa Metrojet; las sospechas de que se habría tratado de un atentado se confirmaron esta semana por el gobierno ruso, encontrando que el avión explotó en el aire luego de la activación de una bomba equivalente a un kilo de TNT.

Luego, con mucho mayor despliegue mediático, observamos los lamentables atentados perpetrados en la capital francesa donde murieron e hirieron a cientos de personas. Esto trajo consigo una serie de amenazas de grupos radicalizados y como es de esperarse, son los aviones uno de los objetivos de células terroristas.

Por esto, y por el temor de estar transportando a terroristas disfrazados de pasajeros a distintos países es que se viene, inevitablemente, un protocolo de seguridad mucho mayor para situaciones lamentables.

El martes 18 fueron bajados 4 pasajeros musulmanes de un vuelo de Sprit con destino a Chicago, luego de que un pasajero denunciara actitudes sospechosas. Para mantener la calma, los pasajeros musulmanes fueron cambiados a otro vuelo.

Gran parte de la población mundial comienza a tener miedo, y una serie de países han levantado alertas para prevenir nuevos ataques. Y esto se transforma automáticamente en procesos más incómodos para los pasajeros. No debe extrañar que en algunas fronteras será más tedioso el explicar los motivos de la visita, revisiones más exhaustivas y esperemos que no se apuren en aumentar las tasas por motivos de seguridad.

Ya antes de estos últimos atentados, se han sumado una serie de restricciones a las que ya existían relacionadas con lo que podemos y no portar en nuestro equipaje de mano, a la par, aumentaron los chequeos de rayos X, la doble revisión en algunas rutas e incluso sacarse los zapatos es una norma que se ha endurecido.

Si la escalada de violencia continua, sin duda alguna afectará la comodidad de nuestros próximos viajes. Para minimizar problemas es de esperar que esta vez los graciosos de siempre se abstengan siquiera de decir las palabras “bomba”, “explosivo” u otras que pueden ameritar que los bajen del avión provocando el retraso de las salidas.

Los invito a prepararse ante las nuevas medidas que se irán aplicando en los distintos aeropuertos del mundo y cerciorarse bien de estos protocolos para evitar retrasos, pérdidas de vuelo o confiscación de artículos que hasta ahora se encontraban permitidos. Y hago extensiva la invitación a no caer en el pánico colectivo y disfrutar del viaje

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