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20/11/2019

¡Hasta el aeropuerto y más allá!

Francisco M. M… / Miércoles, 6 Noviembre 2019 - 20:23

Parecería que el inicio del proyecto del aeropuerto de Santa Lucía es una realidad después de que vimos cómo, con bombo y platillo, se inauguraron los trabajos de un aeropuerto militar-civil que, según nos dicen, estaría listo para el 21 de marzo del 2022, aunque hay que recordar que como están las cosas, “del plato a la boca...”.

Creo que nos falta mucho por ver al respecto y muchos problemas por venir, porque todo tipo de expertos e instituciones nacionales e internacionales, como ALTA y IATA, muestran su desacuerdo sobre la posible operación de sus aerolíneas en este aeropuerto que, como se tiene planeado, deberá mezclar sus operaciones comerciales con las militares y funcionar al mismo tiempo que el actual Benito Juárez y el de Toluca.

Sabemos que existen aspectos puramente técnicos como separación de pistas, sistemas de aproximación, obstáculos naturales, condiciones de tiempo, estructura aeroportuaria, vialidades de acceso, logística de las aerolíneas, impacto ambiental, administración del espacio aéreo para el control de aeronaves y mucho más; en fin, todo aquello que contempla el anexo 14 de la OACI con todos sus capítulos y apéndices, que debe incluir un plan maestro con todos los estudios y consideraciones necesarias que los militares encargados de llevar a cabo la obra han dicho públicamente que no tienen en su poder y no conocen.

La pregunta es válida, ¿cómo es posible iniciar una obra sin tener o sin conocer perfectamente estructurado un plan maestro que cubra todos los aspectos del proyecto, su  construcción y su posterior operación segura y eficiente de acuerdo con los reglamentos de OACI?

No dudo de la habilidad de nuestros ingenieros militares pero, con el debido respeto, hay que decir que ellos han sido entrenados y educados para otras cosas y no tienen la experiencia necesaria para construir un aeropuerto civil y seguramente muy pronto nos daremos cuenta de los grandes problemas adicionales con los que se van a encontrar y que no están dentro de sus posibilidades el saber cómo resolverlos.

La certificación de un aeropuerto civil- militar y su increíblemente complicada operación combinada entre sí y con otros aeropuertos resulta ser, por decir lo menos, inadecuada porque desde ahora ya se han dado llamadas de atención de parte de quienes se encargarán de certificar y no están de acuerdo con la manera en que hasta hoy se están haciendo las cosas.

Existe una lista muy larga de obstáculos y problemas que vale la pena recordar, empezando porque que el aeropuerto de Santa Lucía es la base aérea estratégica más importante del país, que por esa sola razón tiene y debe seguir teniendo por cuestiones (ahí sí) de seguridad nacional y un importante número de restricciones operativas.

Se ve imposible mantener a Santa Lucía bajo una administración civil o al contrario, sería más que complicado tener una administración militar para operar un aeropuerto civil o peor aún, dos administraciones una civil y una militar combinadas y esto es solo una parte del problema que pronto tendrá en sus manos la nueva AFAC. 

El panorama de aviones comerciales y militares de todo tipo, peso, velocidad y tamaño sobrevolando el Valle de México, efectuando aproximaciones “simultáneas” en dos o tres aeropuertos en condiciones orográficas muy restrictivas y en condiciones de mal tiempo representa un reto enorme para los servicios de control de tráfico aéreo.

Entre muchos problemas de logística operativa adicionales y con base en mis experiencias por 45 años como piloto comercial, me uno a las miles de voces que vemos en el futuro un verdadero caos operando tres aeropuertos con un espacio aéreo complicado, restringido y aún más congestionado y por lo tanto inseguro.

Seguramente tendremos un aumento importante en las demoras, tanto en tierra como en vuelo, graves problemas en transporte terrestre de pasajeros, conexiones sumamente complicadas y un aumento del costo de operación de las aerolíneas comerciales nacionales y extranjeras que seguramente sería transmitido a sus pasajeros, si es que aceptan operar como el gobierno pretende, vuelos nacionales en uno, internacionales en otro y otro aeropuerto más (Toluca) en veremos.

Deseo de verdad estar equivocado, pero creo que Santa Lucía (si se continúa con el proyecto) será otro grave error, tendrá un gran número de restricciones normales por ser un aeropuerto militar y civil, costará muchos millones de dólares más de lo planeado, no cumplirá con las expectativas y tomará muchos años antes de entrar en operación con cierta calidad de aeropuerto internacional… si es que lo logra.

¿Será que el proyecto de Texcoco, la gigantesca inversión, con estudios técnicos realizados por más de diez años, un 32% de avance en su construcción y que pintaba para ser uno de los aeropuertos hub más grandes y eficientes del mundo, con todas sus grandes ventajas económicas y sociales para México, va a terminar como un monumento a la falta de visión de futuro de un país que se niega a brincar al desarrollo? Veremos.

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