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12/11/2019

Los bonistas no ceden

Francisco M. M… / Jueves, 20 Diciembre 2018 - 10:20

"La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”
–Groucho Marx
 

Hace un par de días, El Financiero publicó una nota en la que se informaba que "El Gobierno descarta ofrecer por ahora nueva oferta a bonistas del NAICM", lo cual todavía está por verse porque los tenedores de los bonos están viendo la gran oportunidad de su vida para hacer un gran negocio.

Seguramente la presión seguirá y, al final, creo que sólo hay de dos posibilidades: que el gobierno de López Obrador doble las manos y, muy a su pesar, continúe con el proyecto Texcoco, o pagar los bonos al precio que los bonistas quieran, cuando quieran y en las condiciones que quieran, lo cual puede abrir un boquete gigantesco a las finanzas del país, con los problemas que esto puede acarrear.

Son una buena cantidad de dólares los que están en juego y los tenedores de los bonos –a quienes se les deben 6 mil millones de billetes verdes– son unos verdaderos tiburones dispuestos a recuperar su dinero, con mayores ventajas y lo antes posible. Y francamente,  ¿quién puede culparlos?, pues justamente a hacer negocio es a lo que se dedican y simplemente desean hacer valer las cláusulas de los contratos que han firmado con el Gobierno mexicano, o aplicar las sanciones por incumplimiento que ahí mismo están establecidas.

Por lo pronto, la construcción del aeropuerto en Texcoco sigue adelante y de acuerdo con los programas y tiempos contratados porque, de lo contrario, el gobierno de AMLO caería en default (evento de incumplimiento) y el costo de llegar a ese punto sería simplemente impagable.

Cabe señalar que hasta el día de hoy no se han hecho públicos los estudios profundos y completos que garanticen el éxito del proyecto Santa Lucía, del cual se sabe que –además del reducido espacio aéreo y los previsibles conflictos de control de tráfico que esto conlleva– no cuenta con espacio suficiente para las pistas propuestas (que deben ser de cuatro kilómetros de largo o más) ni con los terrenos adyacentes –libres de obstáculos– para la instalación de las radio facilidades necesarias para la operación segura de las aeronaves en mínimos meteorológicos.

El tema da para mucho más, y se habla de problemas financieros y técnicos de todo tipo por el "volado" que puede significar el proyecto Santa Lucía para el Gobierno que apenas empieza.

Por lo pronto, aquí dejo algunas preguntas pertinentes, en caso de que la cancelación del proyecto Texcoco se vuelva definitiva.

  • ¿Qué se haría con los millones de toneladas en concreto y metal que se han utilizado en la construcción?

  • ¿A dónde sería llevado ese material?

  • ¿Cuánto tiempo llevaría su remoción y cuál sería el costo?

  • ¿Cómo sería reparada el área de construcción par dejarla como estaba anteriormente y cuánto costaría?

  • ¿Dónde quedarían o quién pagaría los millones de dólares invertidos en el proyecto?

Yo insisto en que el Nuevo Aeropuerto en Texcoco pude ser uno de los grandes éxitos del gobierno de AMLO… o uno de sus mayores fracasos. Veremos qué puede más: la necedad de algunos o el bienestar económico y social de millones de ciudadanos, y el progreso del país.

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