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20/04/2019

Un (aero)cuento de Navidad

Redacción A21 / Miércoles, 26 Diciembre 2018 - 10:03

Por Alexandre de Juniac, director general de IATA

(Traducción-adaptación: A21)

A esta época de fin de año es tradicional que la veamos como una temporada de buena voluntad para todos. Tristemente, parece que el espíritu contrario infectó a nuestros amigos europeos del Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI Europe) pues en su último comunicado publicaron falsedades acerca de las actitudes de las aerolíneas con relación a la expansión y costos de los aeropuertos.

Por lo anterior, y en el mejor espíritu de la clásica novela de Charles Dickens, visitaremos los tres fantasmas de ACI en Europa para ver si, como pasa con Ebenezer Scrooge, hacemos que despierten con un distinto punto de vista.

El fantasma de los cargos aeroportuarios pasados. Para ACI Europe, el espíritu de Scrooge sigue vivito y coleando cuando se trata de aeropuertos que buscan extraer el máximo a sus clientes cautivos. Los cargos aeroportuarios al pasajero, como una parte del precio del boleto, se han duplicado en los últimos diez años.

Ésta es una de las razones por las que hemos hablado con precaución acerca de la privatización. Los aeropuertos no son cualquier negocio. Son piezas únicas de infraestructura que benefician a toda la nación. Los gobiernos deberían manejarlos con cuidado.

Y cuando los gobiernos recurren a la privatización, es importante que vean de forma holística el rol de los aeropuertos. Cobrar tarifas altas puede ser una solución presupuestal de corto plazo, pero los altos costos crean una carga que probablemente incremente los precios a los usuarios y limiten el potencial de crecimiento económico. Un precio justo equilibra los intereses de los consumidores, el gobierno, el aeropuerto, las aerolíneas y la comunidad local.

El fantasma de la competencia aeroportuaria presente. ACI-Scrooge sabe que las opciones para los consumidores han mejorado. El porcentaje de rutas en la Unión Europea que son operadas por dos o más aerolíneas pasó de 25 a 30% desde 2010. Y en los últimos 20 años, el porcentaje de capacidad de asientos low-cost entre pares de ciudades europeas (comparados con los asientos de aerolíneas legacy) se ha incrementado de 12 a 55%.

Si hay un problema con la competitividad es la falta de capacidad en aeropuertos monopolio, y que se manifiesta en formas típicamente perversas. Por ejemplo, muchos aeropuertos no se han molestado en revisar su declaración de capacidad en años. Y la disparidad de rendimiento entre aeropuertos, en términos de movimientos por hora, muestra que algunos están fallando en su tarea de maximizar la eficiencia de su infraestructura.

El fantasma de la capacidad aeroportuaria futura. Éste espectro tiene una advertencia terrible sobre el porvenir del transporte aéreo en Europa. Si las cosas no cambian para 2040, Eurocontrol estima que 1.5 millones de vuelos al año no tendrán a dónde llegar si no se expande la infraestructura actual de aeropuertos y control de tránsito aéreo. La IATA ha sido insistente con respecto a este tema y resaltado que éste es el reto más importante y urgente que enfrenta la industria en Europa. Tan sólo el mes pasado recibimos con alegría los planes de Polonia e Inglaterra para incrementar su red aeroportuaria tanto en Varsovia como en Londres, en el aeropuerto de Heathrow.

Pero las aerolíneas no nos comprometeremos con un cheque en blanco. Los aeropuertos no tienen ningún incentivo para mantener los costos de su expansión en niveles bajos: como monopolios, lo único que mantiene sus costos a niveles razonables es la Directiva de Tarifas Aeroportuarias. Así que, en defensa de sus pasajeros, las aerolíneas pedimos honestidad a los aeropuertos acerca de sus gastos y que mantengan sus planes en forma. Dado que la industria costea su propia infraestructura, ésta es la única forma de asegurarse que los costos sean tan eficientes como sea posible.

Las aerolíneas europeas tienen una ganancia promedio de menos de 6 euros por pasajero. Incluso un pequeño incremento en las tarifas puede hacer que una ruta sea inviable, y si esto sucede, entonces los beneficios económicos y sociales que fluyen de la conectividad aérea se pierden.

Y con esa última advertencia, el fantasma de la capacidad aeroportuaria futura se desvanece.

Quisiera pensar que ACI-Scrooge despertará y se dará cuenta de que aún no es tarde para trabajar en cooperación y proveer una capacidad aérea asequible que beneficie a todos. Pero quizás esto es mucho, incluso para Dickens…

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