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24/06/2019

Enseñar derecho aeronáutico

Rodrigo Soto-Morales / Lunes, 17 Diciembre 2018 - 15:32

 

 

Twitter: @rsotomorales

Llevo más de cinco años siendo docente de derecho aeronáutico en la Facultad de Derecho de la Universidad Panamericana en último año de la licenciatura, así como en el posgrado de sus tres campi en Ciudad de México, Guadalajara y Aguascalientes. También he tenido oportunidad de ser expositor sobre el tema en la Universidad McGill de Montreal, Canadá; en la UNAQ de Querétaro; en el Colegio de Defensa Nacional de la Sedena, y en el diplomado del ITAM, además de conjugarlo con algunas colaboraciones y participaciones en medios de comunicación.

En todos los caso he podido constatar un mismo fenómeno recurrente: el tema de la aviación siempre resulta interesante, y explicar su estatuto jurídico siempre ayuda a relacionar y distinguir el carácter, diferencia e importancia de los procesos técnicos, administrativos, financieros y legales que implica ya sea la gestión aeroportuaria, el financiamiento de flota y el régimen de responsabilidades, así como los sistemas de gestión del safety (seguridad operacional) y security (protección de la aviación civil).

Enseñar derecho aeronáutico a los estudiantes de derecho de último año de carrera resulta muy enriquecedor, pues es un verdadero corolario de materias que se conjugan en una industria compleja y multifacética: derecho civil, mercantil, administrativo, internacional, económico, penal, fiscal, laboral, etcétera, se conjugan en una especialidad donde el abogado especialista se convierte en una especie de director de orquesta y gerente de proyecto, en donde debe compaginar no sólo el esfuerzo de otros abogados sino el de financieros, analistas de riesgo, técnicos e ingenieros.

Esto representa una auténtica labor de traducción, interpretación y homologación de información surgida de los datos y procesos implicados para conseguir un mismo objetivo: ya sea una certificado de operación aérea, un permiso, una concesión, un arrendamiento o una compra, que resulte beneficiosa para las partes involucradas y tenga el visto bueno de la autoridad de aviación nacional que interviene.

Asimismo, para los juicios de responsabilidad derivados de operaciones con aeronaves o de hechos sucedidos en una, es esencial que los jueces y magistrados –y sus respectivos equipos– cuenten con los conceptos básicos para entender la operación aérea, a modo de que puedan ponderar debidamente las relaciones jurídicas (derechos y obligaciones) así como el interés público, comercial y de seguridad nacional que confluyen en un asunto a resolver.

Así pues, mi actividad como abogado practicante, consultor y profesor me ha permitido aquilatar la importancia de estudiar, investigar, discutir, practicar y enseñar esta importante especialidad jurídica en diversos foros, no sólo el propio de los estudiosos del derecho.

El orden, la sistemática y el diálogo que se establece entre la norma, la experiencia, la técnica y la seguridad operacional es una extraordinaria ocasión de ordenar la cabeza, de comprender sistemas complejos en operación así como a incitar el desarrollo de la creatividad para la solución de problemas y el desarrollo de nuevas alternativas y posibilidades.

Volar es un sueño cumplido para el hombre, un fenómeno que cambió para siempre nuestra forma de “ser y de estar” en el mundo. Posibilitó y mejoró nuevas relaciones humanas. La globalización, el crecimiento económico y la cooperación entre las naciones ha avanzado tanto gracias a la aviación. Por ello no sólo sería bueno enseñar ingeniería aeronáutica y derecho aeronáutico de forma habitual en varias facultades, sino también economía aplicada, administración y evaluación de riesgos y políticas aeronáuticas.

Como en toda área del saber, lo más valioso siempre son las preguntas. Ahora, con la polémica cancelación del proyecto del aeropuerto de Texcoco, los alumnos no dejaron de asediarme con ellas. El poder de una buena pregunta es fabuloso: no sólo abre un nuevo horizonte o brinda otra perspectiva para entender un fenómeno, realidad o problema, sino que en ocasiones son verdaderos detonantes de conocimiento pues llevan a investigar, a no conformarse, a saberse en el desierto pero al mismo tiempo mantener la esperanza de llegar al oasis, y desde ahí al destino perseguido.

Así, entre legislación, análisis de sentencias, el arbitraje, la técnica, los tratados internacionales y la historia de la aviación, el estudioso consigue una visión más amplia de las relaciones jurídicas, de los negocios, de la ciencia y la tecnología, es decir, una visión más amplia del mundo.

Concluyo con estas sabias palabras del poeta mexicano Amado Nervo (1870-1919):

"Yo me complazco en creer que este hábito de volar, de cernirse gallardamente sobre la nubes, de hender con tal seguridad los aires, despertará, a la postre en la almas el ideal dormido, elevará quizá los pensamientos de los hombres; afinará en mi este pobre barro humano que con tanta facilidad se acuerda de que es fango y con tanta frecuencia se olvida que tiene alas”.

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