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05/04/2020

Y ahora, ¿quién podrá defendernos?

Rosario Avilés / Lunes, 23 Marzo 2020 - 21:06

Para quienes no creían que la crisis que vive la aviación era la peor en la (breve) historia del sector, hay una lista grande de aerolíneas que han parado sus operaciones total o parcialmente y las demás, queriéndolo o no, las han limitado grandemente. Este freno abrupto en el sector transporte aéreo ha motivado no pocas reacciones y bastante pánico en los sectores directamente impactados (turismo y comercio) y por consecuencia, en el resto de la economía.

Mientras la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) y la propia Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) hacen llamados para que los gobiernos tomen cartas en el asunto, países como Reino Unido estudian la posibilidad de nacionalizar su aerolínea de bandera, British Airways, a pesar de las dificultades que plantea pues pertenece a una Holding con mayoría española. Es decir, la situación es tan grave, que obliga a tomar decisiones inéditas y a ponerle toda la carne al asador para que el sistema vuelva a funcionar.

El grueso de las aerolíneas estadounidenses, por su parte, también urgieron a su Congreso para que facilite al paquete de apoyo económico que permita proteger a sus 750 mil empleos directos, más todos los indirectos que se generan. Como mencionamos la semana pasada, las aerolíneas más fuertes apenas poseen flujo de caja para máximo 3 meses.

La cascada de afectaciones no se queda, desde luego, en el rubro aéreo. La parálisis económica es como un efecto dominó, lo que muestra dos cosas: la importancia del transporte aéreo, respaldado por el uso del espacio aéreo, y de ahí, la necesidad de que los gobiernos se involucren en la solución de la crisis que ha cundido en todo este mundo globalizado.

Esto es precisamente el germen de la cura: si todo el mundo está en riesgo, la solución tiene que incluir a todos los afectados, o sea, a ese mundo global, pues de lo contrario estaríamos invocando a los peores fantasmas del caos. Lo que estamos viendo, aunque no sea tan evidente, es resultado de no haber comprendido que la crisis del 2008 era una llamada de atención para las economías del mundo, que han distraído recursos y energía en medidas parciales, pero no han atendido las causas reales: no se puede vivir buscando los costos más bajos, con la mitad de la población desempleada y la otra ganando salarios miserables, en algún momento el sistema se atasca.

Pero algo muy importante es que los gobiernos, lejos de mostrarse soberbios y autoritarios, admitan su responsabilidad para usar los recursos fiscales en atender, tanto las necesidades básicas de las personas de menos recursos, como entender la importancia de las empresas en la buena marcha de las economías, la generación de empleos y todo el entramado social, porque soñar con economías estatizadas sólo agravaría más el problema. No en balde, el director de IATA ha insistido en muchos foros y de diversas maneras, que la aviación crece en la libertad. Y, sobre todo, crece en el equilibrio.

Tal vez ha llegado el momento de recoger todas las fichas y volver a acomodarlas. Pero ahora hay que hacerlo bien. Lo oí en 123.45: Una de las razones para tener política aérea: las extranjeras cuidan sus intereses, las mexicanas los nuestros. E-mail: raviles0829@gmail.com

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