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17/12/2018

Aviación: ¿qué esperamos del nuevo gobierno?

Rosario Avilés / Martes, 4 Diciembre 2018 - 10:20

Desde hace más o menos 3 décadas los trabajadores de la aviación y los muy entusiastas seguidores del tema (me incluyo) hemos solicitado en todos los tonos y a todas las autoridades del subsector transporte aéreo, que se haga un ejercicio democrático para crear un grupo de trabajo con empresas, autoridades y trabajadores para acordar una política de Estado, de largo plazo y consensuada, que permita a nuestra aviación mexicana volver a ocupar el liderazgo que tuvo.

Una política pública implicaría que se retomara la rectoría del Estado que alguna vez se perdió, rectoría que significa no el “hacer todo” sino que lo que el Estado debe hacer, lo haga bien. Es decir, que haya un rumbo determinado de forma conjunta y que haya quien se encargue de darle seguimiento, corregir lo corregible y permitir que fluya lo que está bien, de acuerdo con los objetivos estratégicos de tal política y su trayectoria marcada.

Entre los temas a seguir se encuentra la necesidad de reforzar a la autoridad en la materia, es decir, que la Dirección General de Aeronáutica Civil se institucionalice y sea una Agencia federal autónoma y con presupuesto propio, con servicio civil de carrera y que sus encargados puedan ejercer sus funciones de autoridad, basados en el conocimiento y la credibilidad que da el ejercicio limpio de su actividad profesional.

También se ha pedido que el área de investigación de accidentes se desvincule de la autoridad aeronáutica, para que pueda ejercer sus funciones de recabar información de las causas probables y factores que contribuyen a los accidentes y pueda emitir recomendaciones que sean vinculantes hacia la autoridad, sin conflictos de interés.

Otro de los temas nodales es garantizar la seguridad operacional. México necesita adoptar los cánones de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) con todas sus consecuencias y al máximo nivel posible para nuestro país, siempre pensando en alcanzar los más altos estándares de la industria.

¿Qué implica esto? Pues adoptar un sistema nacional de gestión de la seguridad que posibilite la vertebración de todas las medidas de implementación y vigilancia con los operadores privados y comerciales; tener también el seguimiento de los sistemas de gestión de seguridad de los operadores (auditorías IOSA y demás, que provee la Asociación de Transporte Aéreo Internacional); todas las normas y reglamentos faltantes, así como el Sistema de Medición de Fatiga de tripulaciones, para evitar daños a la seguridad. Y, en fin, instalar todo el andamiaje conceptual y humano que posibilite la operación segura de las aeronaves tanto civiles como privadas e incluso militares.

Asimismo, es indispensable que nuestro país se ponga al día en la normatividad de las nuevas tecnologías, como los drones y la adopción, en lo posible, de aquella tecnología que posibilite hacer más ágil la navegación aérea. Todo ello sin olvidar lo más importante en todas las materias anteriores: la educación y adiestramiento periódico técnico-aeronáutico. México tiene un lugar bien ganado en ello y ojalá que no permitamos que se pierda. Continuaremos.

Lo oí en 123.45: Además, se debe investigar y hacer justicia en el caso de Mexicana de Aviación: anular las irregularidades, castigar a los responsables, resarcirle a los trabajadores su patrimonio y dejar de culparlos por ese quebranto. E-mail: raviles0829@gmail.com; twitter: @charoaviles

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