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26/05/2020

Adelantando dolorosas partidas

Juan A. José / Martes, 31 Marzo 2020 - 20:43

Hay columnas que cuesta trabajo escribir, ésta es una de ellas, y no porque el tema resulte tan complejo que requiera un serio ejercicio académico para desarrollarlo, sino porque duele escribirlas.

Me queda claro que nada, ni nadie es para siempre y que las crisis, llámense guerras, cataclismos o en este caso pandemias, cobran muchas cosas, comenzando vidas, suponiendo por ende el adelanto de algunas tristes despedidas.

Sin pretender comparar cualquier otra partida con la de un ser querido, pero siendo honesto conmigo mismo, debo confesar que el malnacido COVID-19, por lo menos para quien firma esta nota, y estoy seguro que también para muchos de mis aeronáuticos lectores, nos ha quitado muchas cosas, como por ejemplo el privilegio de poder seguir viendo en nuestros cielos ciertas aeronaves particularmente atractivas, caso del Airbus A380 de Air France, cuyo primer aterrizaje tuve el honor de narrar en vivo desde la plataforma del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), una tarde de enero del año 2016 y del Boeing 747 de KLM al que he visto operar en ese aeropuerto centenares de veces, desde ese mes de noviembre de 1971 en que comenzó a operar en nuestro país.

Los dos se despidieron en plazos muy cortos: el francés el pasado domingo 22 de marzo, tarde en la que gracias al fraterno apoyo de mi amigo Luis Aragón a cargo del Centro del Control Operativo del AICM, pude acceder a un privilegiado espacio de observación para ser testigo de la última operación de este modelo que será reemplazado por Boeing 777-300´s. El “Kalimán” el sabado siguiente, sustituido por 787-9.

¿Nimiedad en el marco de los complicados tiempos que vivimos?

Solamente quien haya invertido horas esperando, muchas veces bajo adversas condiciones meteorológicas, la llegada de una cierta aeronave, comprenderá lo que significa para mi dejar ir para siempre al hermoso “Jumbo” de KLM y al impresionante A380 de Air France.

¿Qué o a quién más habremos de dejar ir en las próximas semanas derivado del Coronavirus?

¡No lo sé!

Lo que me queda claro es que hay que estar agradecidos por haberlos tenido con nosotros.

Dejar ir es un arte difícil de dominar, pero hay que aprender a hacerlo, de lo contrario, el precio a pagar será más alto de lo necesario.

Todos habremos de dejar ir tantas cosas en la vida y en estos días a los aeronáuticos mexicanos, nos ha tocado despedir a dos grandes.

Los mejores deseos a todos mis lectores.

 

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