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18/08/2019

Jubileo de oro para el 747 y el Concorde

Juan A. José / Jueves, 7 Febrero 2019 - 21:37

En el frío invernal propio del estado norteamericano de Washington y la región francesa de Occitania durante las mañanas del 9 de febrero y 2 de marzo de 1969, los cielos del aerotransporte dieron la bienvenida a una imponente reina, el Jumbo Jet Boeing 747 y a su atractivo y espectacular consorte, el Aérospatiale/BAC Concorde. Sin duda, éstas son las aeronaves mejor dotadas para capturar la imaginación del público a nivel mundial, ya sea por el tamaño y original sección frontal de la primera y las esbeltas líneas y alas delta de la segunda, necesarias para alcanzar velocidades supersónicas. Es más: no recuerdo aeronaves comerciales más icónicas.

No olvidemos que el 747 no era la aeronave más grande en volar en ese entonces; el Lockheed Galaxy C-5A, más largo y pesado, estaba realizando pruebas aéreas desde junio de 1968 y que el ruso Tupolev 144 había concluido ese mismo año su primer vuelo, venciendo en este segmento supersónico al modelo anglo-francés. No obstante, es claro que el peso histórico de estas dos maravillas técnicas no es nada comparado con el que tienen el Jumbo Jet y el Concorde, cuyos debuts tuvieron menos de un mes de diferencia, al mando de Jack Waddell en el caso del avión que despegó de Everett, Washington y de André Turcat en el de Toulouse.

Sobra decir además que, a no ser de un público interesado en lo aéreo, realmente muy pocos logran identificar tanto al Galaxy como al llamado Concordoski soviético.

El Boeing 747 revolucionó al aerotransporte global incorporándolo a la era de la masificación. Por su parte el Concorde, además de cautivar el mundo entero, demostró que los europeos podían trabajar en conjunto en el desarrollo de nuevas aeronaves, sentando así las bases de lo que ahora es Airbus.

¿Qué mejor manera de iniciar un año 2019, pletórico de jubileos y centenarios aeroespaciales que recordar los primeros vuelos de estas dos inigualables, hermosas y sumamente importantes aeronaves comerciales?

Su cincuentenario es toda una fiesta para quien suscribe esta nota y me imagino que también para algunos de mis amables lectores que comparten conmigo el amor por lo aeronáutico, en especial para quienes tuvieron el privilegio que yo tuve en el año 1969, de maravillarme con esas primeras imágenes de estas dos aeronaves en sus respectivos bautizos aéreos. Y es que ya sea en museos, como sucede con el supersónico, o en activo, tal y como aún se encuentra el gigante norteamericano, estos dos aviones poseen ese ingrediente mágico que transforma un producto común y corriente en todo un fuera de serie.

Entonces, felices Alas de Oro queridos Jumbo Jet y Concorde. Merci, thanks o gracias, a quienes los hicieron posible.

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