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18/12/2018

El día en que un Boeing 737 chocó contra un salmón

Juan A. José / Miércoles, 1 Agosto 2018 - 09:02

Tal y como las cifras de incidentes lo demuestran –reforzadas con casos como el del hollywoodesco acuatizaje en el año 2009 del Airbus A320 de US Airways en el Río Hudson–, la amenaza a la seguridad operacional aérea que representan las aves es significativa. De hecho han cobrado vidas, como la del norteamericano Cal Rodgers, primer piloto en realizar el primer viaje transcontinental en los Estados Unidos y quien perdió la vida en año 1912 luego de que su aeronave chocase con una parvada, abriendo la triste estadística.

Cabe destacar que las aeronaves llegan a impactarse con varias clases de animales voladores, caso de algunos insectos. Más remota es la incidencia con especies acuáticas, sin tomar en cuenta la categoría de los llamados peces voladores, donde también hay una enorme distancia. Pero ha sucedido.

Es más, tengo conocimiento no solamente de un incidente que involucró peces “sin alas”, sino ¡DE DOS! El primero, y por mucho, el más conocido de todos, involucró a un Boeing 737-200 de Alaska Airlines que, a unos cuatrocientos pies de altura y tras haber despegado del aeropuerto de Juneau, Alaska, un día de marzo de 1987, se impactó con lo que se determinó era un salmón.

¿Y qué hacía un salmón en el aire a cuatrocientos pies sobre el terreno? Bien conocido es que este tipo de pez salta, pero jamás esa distancia. ¿Entonces?

De acuerdo con las crónicas publicadas al respecto, el espécimen acuático habría sido capturado por un ejemplar de águila calva que de pronto se topó con el 737 que se le venía encima, terminando por soltar al salmón de sus garras, que al caer se impactó contra los cristales de la cabina de mando sin dañar la aeronave.

El segundo incidente tuvo lugar en una base aérea militar en Tampa, Florida en septiembre del 2013 cuando un Grumman IV de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica norteamericana tuvo que abortar su carrera de despegue luego de chocar con un pez sapo que aparentemente también dejó caer un águila.

El caso del 737 de Alaska se alguna manera se popularizó conforme la aerolínea ha decorado dos 737´s (uno de la versión 400, denominado Salmon-30-Salmon I y otro de la versión 800 denominado, Salmon-30-Salmon II) con imágenes alusivas a la industria pesquera de Alaska, destacando la aplicación de una imagen de un Salmón en el exterior del fuselaje y motivos menores en su interior. No cuesta trabajo vincular estas aeronaves al caso de Juneau, algo que siento es quizás parte de la intención de la aerolínea.

Recientemente me han comentado algunos spotters que frecuentan las cercanías del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México que el Salmon-30-Salmon II ha visitado la terminal aérea, operando servicios regulares de Alaska Airlines. Debo confesar que me gustaría verlo algún día, seguramente me voy a volver a acordar de los peculiares incidentes.

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