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20/07/2018

Calidad y seguridad aeronáuticas

Juan A. José / Miércoles, 4 Julio 2018 - 13:32

"¡Qué necesidad hay de agregar más riesgos a lo que de por sí ya es riesgoso!". Me encantaron esas palabras que, en plena etapa de conclusiones de una de las presentaciones que tuve el privilegio de impartir recientemente en una de las plantas de producción que tiene establecidas Bombardier Aerospace en el estado de Querétaronos compartió una operaria del área de materiales compuestos de esta importante empresa manufacturera.

"¡Totalmente de acuerdo!", le dije. Y es que queda claro que la palabra riesgo es inherente a todo lo aeronáutico, y que la mejor manera de atenuarlo es hacer las cosas bien en todos los ámbitos, desde el diseño hasta la operación, pasando, claro está, por la manufactura.

“Calidad y Seguridad en una Cultura Aeronáutica”, así se titularon las conferencias organizadas en seno de dicha compañía, a la que debemos considerar como la más representativa de la nueva generación de las manufacturas aeronáuticas mexicanas. Una empresa evidentemente en lo aéreo, sin embargo, en la que hay mucho por hacer para que su personal se sienta verdaderamente aeronáutico y no tanto manufacturero.

Y es que se tiene la percepción de que lo que se hace actualmente en materia de construcciones aeronáuticas en México es una maquila. Esto, en realidad, no resulta ser cierto, si tomamos en cuenta no solamente la magnitud de lo que hace la canadiense en Querétaro, sino también lo que hace General Electric en la misma entidad pero en materia de diseño; o lo que hace la Textron/Cessna en Chihuahua, en manufactura de aeronaves, o lo que ha logrado Hydra Technologies en el estado de Jalisco, en el segmento de los drones.

“Hacemos aviones”, es el eslogan que prevalece en Bombardier Aerospace México, apuntalando una campaña que intenta recordar a propios y extraños, incluido claro está su personal, que lo que se hace en sus instalaciones va más allá de componentes aeronáuticos. Y es que al hacer conciencia de que lo que se fabrica ahí en realidad son aeronaves, resulta más fácil vender en toda la cadena de producción la importancia de incorporar los principios que rigen lo aeronáutico, comenzando por la seguridad.

Este viraje, sin embargo, no es un proceso sencillo: transformar digamos a un gran ingeniero proveniente de la industria automotriz en un miembro más de la comunidad aeronáutica requiere un importante y bien diseñado esfuerzo de sensibilización que contribuya a la aceptación y adopción de la cultura aeronáutica como una nueva realidad profesional, dando como resultado cambio de paradigmas, particularmente en lo que toca a conceptos esenciales en materia de calidad.

Es así que, entre presentaciones de hitos aeronáuticos y análisis de casos de accidentes de la aeronáutica nacional y mundial, me atreví a enviar a mi auditorio queretano un mensaje que me parece contundente: “en lo aeronáutico no se vale improvisar, no se vale dejar nada a la suerte y no se vale bajar la guardia en materia de calidad, simplemente debido a que hay vidas y valiosas inversiones en juego”, validando de paso la importancia de la adopción de la Cultura Aeronáutica en toda organización relacionada con las actividades aéreas como sustancia facilitadora y amalgamante del proceso.

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