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24/09/2018

Sobrevolando lo inseguro

Juan A. José / Miércoles, 27 Junio 2018 - 12:51

¡Qué tranquilo y en paz se observa el mundo desde una ventanilla de un avión! Resulta imposible detectar desde esa mágica plataforma aérea cómo es que, por ejemplo, un transporte es saqueado en una carretera, cómo es que un conductor es amenazado con un arma de fuego, cómo es que un operador es extorsionado, cómo es que una vía férrea es saboteada o cómo es que una embarcación es abordada por piratas marítimos.

En el aire todo es libertad y seguridad, ¡mucha seguridad!, no solamente en lo que a operación técnica se refiere y que en el argot aeronáutico conocemos como Safety, sino también en lo que toca a lo ilícito o Security.

Expedidores de carga y pasajeros lo saben, en especial quienes sufren entornos tan violentos como los que vive México, de ahí que emplean al aerotransporte tan frecuentemente como les es posible, pero quizás menos de lo que desearían; y es que si bien cada vez más competitivo y con mayor alcance en materia de enlaces directos o en conexiones sencillas, la aviación comercial no es para todos los embarques ni para todos los pasajeros debido a que ha sido, es y seguirá siendo un medio restrictivo de manera técnica para ciertos tráficos que por su naturaleza física o legal no pueden volar, y de manera financiera para los que no pueden pagar por un medio de transporte con tan altos costos de operación que necesariamente lo hacen oneroso, a no ser que se le subsidie, lo cual no es una sana política.

Las garantías de seguridad cuestan mucho. Al final de cuentas alguien tiene que pagar el precio del boleto o del flete y ése suele ser el consumidor.

De esta manera, el avión trasciende su ventaja natural que es la velocidad y potencializa otra ventaja: la seguridad, que le permite a quien puede pagar por él o a quien se ve forzado a ello, sobrevolar lo inseguro, ofreciendo a esa mercancía o a ese pasajero un traslado en el que las posibilidades de sufrir un incidente que afecte su integridad realmente son mínimas.

Es triste decirlo, pero la ventanilla o el compartimiento de carga de una aeronave se han convertido en privilegiados componentes de vehículos protegidos casi en su totalidad contra las amenazas en tierra y el mar.

Y digo “casi” porque hay que reconocer que, aún con sus múltiples y complejos blindajes de toda índole, el aerotransporte tiene áreas de oportunidad en su operación que se traducen en eventos que afectan los intereses de sus clientes, de ahí la importancia de no bajar la guardia en temas como el fortalecimiento institucional y la cultura de la seguridad, la modernización de procesos, controles y equipos, la selección del personal, la lucha contra la corrupción y lo más importante: la capacitación.

En pocas palabras: No hay que olvidar que esa paz y tranquilidad que se disfruta en el espacio aéreo no es gratuita y siempre es vulnerable. Hay que aprovecharla, pero más que todo hay que cuidarla.

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