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03/06/2020

Aviación vs coronavirus

Gonzalo Carrasco / Martes, 7 Abril 2020 - 21:47

Una vez más la aviación mundial entró en una recesión comparable con las muchas que ha tenido este importante eslabón de la cadena productiva de cualquier nación que se jacte de interesarse en el desarrollo de su país. Para nadie es nuevo que el traslado de personas, productos y correo es esencial, pero hacerlo con prontitud y seguridad es indispensable. Se trata de un negocio que por la gran cantidad de dinero que se requiere para operarlo adecuadamente, solamente un selecto grupo de empresarios o los gobiernos mismos pueden darse el lujo de manejarlo, esto debido a que los insumos con los que se trabaja tienen un muy alto valor. Estos negocios son sumamente sensibles a los vaivenes económicos; suben los precios de los boletos debido a ajustes, variaciones en los precios del combustible, se encarecen los insumos y de inmediato se disparan los precios, esto si se quiere es comprensible y de inmediato la gente deja de volar, esto da como resultado bajos niveles de ocupación de las aeronaves, pesadilla de los presidentes de las empresas.

Desde que se dio el primer indicio de aparición del coronavirus en la ciudad de Wuhan, China, a finales del año pasado y la Organización Mundial de la Salud declaró que no se trataba de otros virus SARS (síndrome respiratorio agudo severo) o MERS (síndrome respiratorio de Oriente Medio), que se trataba de un virus que provocaba casos críticos de neumonía. La alarma se dió cuando en aquel país a los tres meses se habían provocado 150,000 casos y cerca de 6,000 muertos. La alarma se desató con el informe que proporcionó la OMS (Organización Mundial de la Salud) y al poco tiempo el mundo entero se dió cuenta de que había muchos países que ya tenían el virus mortal dentro de sus fronteras. La restricción de contacto se dió quizá demasiado tarde y la velocidad de propagación del virus pronto comenzó a saturar las instalaciones hospitalarias, los sistemas de salud no estaban preparados para lo que pronto se convertiría en pandemia.

Las líneas aéreas que ya venían arrastrando problemas debido a varios factores que desde hacía tiempo venían dificultando el negocio, la competencia sangrienta, sin lugar a tregua  de las líneas de bajo costo, los altos precios de los combustibles, entre otros factores fueron poniendo a las líneas clásicas, que en otros tiempos habían reinado los cielos, literalmente tras las cuerdas. El negocio de la aviación no es sencillo y el control de los costos debe ser muy acucioso, es más, ahora se ve que es un factor de sobreviviencia. Son las líneas aéreas un eslabón importantísimo de varias cadenas de valor en todos los países del mundo y su afectación debido a la presencia del COVID-19 y su aparente incontrolabiliad está afectando enormemente las economías de muchas naciones. Lo qué es más, no se tiene una fecha más o menos creíble de cuándo la tenencia a la alza cese, en la mayoría de los países los casos de afectación crecen cada día y no se ve para cuándo pudiera llegarse a la cúspide de la curva de contagio.

Las líneas aéreas se fueron preparando para la baja demanda de pasajeros, conforme pasaba el tiempo las cosas se ponían peor, los países empezaron a disminuir operaciones, lo importante era disminuir el flujo de pasajeros que al estar en un recinto cerrado como es la cabina de los aviones se aumenta la probabilidad de contagio, debe reconocerse que los vuelos constituyen transportes masivos de personas. Las líneas se prepararon para lo peor, empezaron a aplicar lo lógico en casos de demanda baja de pasajeros, disminuir frecuencias de vuelos, porcentajes bajos, en un inicio, pero la demanda no levantaba y las noticias del avance exponencial del COVID-19 no eran nada halagüeñas. Las autoridades de los países exigían a las líneas disminuir sus vuelos, el transportar pasajeros de un país a otro, sobre todo a uno de los que mayores casos de contagio tenía de plano obligó a la cancelación de todos los vuelos. Varios países decidieron tomar medidas más drásticas, cerraron toda operación aérea para, con esto tratar de poner una barrera más eficaz al galopante contagio, estas acciones y la rapidez con que se daban siguió afectando sustancialmente las finanzas de las líneas. El mundo entro en pánico, resulta que la migración a la segunda fase de la pandemia llegó más temprano que tarde. Ahora resulta que los contagios ya no eran “importados” de otros países sino que la propia población local continuaba contagiándose, medida que obligó al cierre, primero parcial, y luego total de las actividades turísticas, las cosas se pusieron al rojo vivo.

En cuestión de semanas la aviación internacional posó en tierra a más de setenta por ciento de la flota mundial, los cálculos van actualizándose quincena a quincena y los pronósticos para echar a andar la maquinaria de nuevo se aleja cada día, no se le ve una salida pronta. Desafortunadamente el hecho de poner aviones en tierra va aparejado de un exceso de trabajadores, pero, no es conveniente prescindir de ellos  porque las marginaría a la hora de superar la situación y quizá esto fuera igual o peor que cuando se redujeron drásticamente las operaciones. Ante esto las negociaciones de la directiva con las organizaciones sindicales y las asociaciones de empleados no sindicalizados era obligada, se les pidió reducir sus salarios de manera real y significativa, los directores hicieron lo propio y todo mundo se “apretó el cinturón”. Hoy se habla de que esta crisis es una de las peores del siglo pasado y, por supuesto de este en el que estamos viviendo. Ahora si viene la hora de la verdad y las empresas más fuertes y que se hayan preparado para esta tempestad son las que sobrevivirán, de hecho ya se ha dado el cierre de muchas líneas aéreas en el mundo.

Las líneas aéreas mexicanas están viviendo un dilema tremendo, están pasando, como las del mundo entero, enormes dificultades ante lo que está sucediendo y lo que está por venir, porque, aún no se toca fondo. Además de lo anterior las empresas que mejores relaciones laborales guarden con sus empleados, con los que necesitarán seguir negociando sobre las cambiantes circunstancias y tomar decisiones y decisiones prontas y certeras, si se quiere dolorosas, en algún caso extremo, es algo obligado. Como se dice por ahí, la gente es el valor más significativo de un empresa y es más que cierto y más ahora que se viven tiempos difíciles, qué digo difíciles, de verdadera emergencia. Sin dudarlo afirmo que quienes estén mejor afianzados y cuenten finanzas más sólidas y mejor cuidadas las tengan, son las que sobrevivirán. Aún con la incertidumbre que genera el no tener la certeza absoluta del desarrollo de los acontecimientos y del cómo se van presentando los escenarios es un hecho que esta tormenta tendrá que amainar y eventualmente cesar y el éxito será de quienes se hayan preparado para ello. Los crecimientos de las líneas aéreas en un periodo de recuperación es muy rápido, esto lo saben los presidentes de las líneas y saben que deberán transitar en una línea muy delgada porque si viene el momento de crecer y no se está preparado hasta ahí llegaron. Ahora más que nunca es indispensable que estén siempre actualizados, caminando de la mano, empresarios y trabajadores para asegurar la supervivencia de sus negocios, cuando se haya superado la crisis.

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