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15/07/2019

Seguridad y redundancias

Gonzalo Carrasco / Martes, 14 Mayo 2019 - 21:17

Cuando se construye un avión, se pone especial énfasis en sus sistemas para eliminar la posibilidad de que se produzca una falla. Los sistemas que alimentan partes o componentes del avión en vuelo están diseñados para que nunca dejen de trabajar y protegidos contra casi cualquier falla y, a su vez, los pilotos están entrenados para operar en todos los escenarios: en condiciones normales, con fallas limitadas o fallas totales.

En la industria conocemos como redundancia a la práctica de asegurar una parte del avión para que en todo momento pueda cumplir con su tarea y operación. La redundancia es que si una parte no actúa de manera normal, podrá hacerlo de una segunda forma alterna o, incluso, una tercera o cuarta. La calidad con la que se diseñan y fabrican los aeroplanos hoy en día tienen que ver con la redundancia en sus sistemas y de ahí se puede decir cuando uno es más seguro que otro, con base en el número de redundancias.

Obviamente, mientras mayores redundancias tenga una aeronave, su costo será mayor. También tiene que ver el tipo de vuelo al que se destine el modelo, ya que no es lo mismo efectuar vuelos sobre tierra firma a hacerlos sobre el mar o sobre cadenas montañosas de gran tamaño. También hay que tomar en cuenta los tiempos de vuelo al momento de diseñar aviones con mayores o menores redundancias en sus sistemas.

Por ejemplo, un avión monomotor, pequeño o mediano, tiene cierto grado de seguridad, sin embargo, la probabilidad de que le falle su único motor depende de muchos factores, como que se le opere correctamente, se le dé el mantenimiento adecuado con la frecuencia correcta o, incluso, que lo vuelen pilotos experimentados.

Un avión de dos motores es más seguro ya que, la probabilidad de que una falla de motor ponga en riesgo la estabilidad de la aeronave se reduce en 50%. En consecuencia, una aeronave de tres motores es mucho más segura que un monomotor y ni se diga de los gigantes con cuatro motores. Todo esto también incrementa la velocidad y el rango con la que la aeronave puede volar aunque también puede aumentar el consumo de combustible (lo que ha hecho que muchas aerolíneas retiren de sus flotas a las aeronaves de cuatro motores, como son los B747 y los A340).

Otra medida de seguridad que se introdujo con el lanzamiento de los vuelos de largo alcance y transoceánicos es la operación de aeronaves con ETOPS (Extended Range Twin Engine Operation Performance Standards), que permite a las aeronaves volar hasta cuatro horas en caso de una falla de motor en búsqueda de un aeropuerto alterno. Eso sí, si tienes una despresurización en cabina durante cuatro horas, ¡qué tensión!

El contar con aviones de sistemas redundantes minimiza los riesgos a su máxima expresión y permite que con dos motores se logren operaciones cada vez más seguras, eficientes y económicas. De hecho, el mantenimiento y los servicios que reciben estos aviones son muy minuciosos y cuentan con muchos parámetros que se monitorean constantemente. Aparte, se debe dar adiestramiento especial a los pilotos, lo que ha cambiado el rostro de la aviación transoceánica para incrementar el tráfico en el espacio aéreo sin atentar contra la seguridad, la cual debe existir en alto grado en la aviación.

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