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22/05/2019

Aeroméxico: ajuste al interior

Gonzalo Carrasco / Miércoles, 12 Diciembre 2018 - 11:29

El plan de ajuste de Aeroméxico está decidido y los tres sindicatos con los que se tiene relación laboral están enterados de la situación, por lo que las reuniones de rigor están sucediendo o están por darse. Obviamente que el propósito de los gremios será que se afecte a los menos posible, y de su imaginación y poder de negociación dependerá que el número de recortes se reduzca a valores razonablemente bajos.

En la historia de la empresa son varias ya las ocasiones en que se han requerido ajustes de este tipo, donde resulta imprescindible que se revisen los números de empleados y las plazas que ocupan.

En áreas administrativas las cosas se facilitan relativamente ya que sólo se revisan los departamentos donde se piensa que puede haber menos personal, se platica con los afectados y se procede a un arreglo.

A partir de cierto nivel, la directiva tiene por costumbre -y esto es bueno- tratar de colocar a los liquidados en otras empresas a través de una especie de padrón. Luego, se anuncia que hay empleados disponibles y se los recomienda ampliamente.

En el caso de los técnicos la cosa cambia pues se trata de personal especializado que trabaja directamente con los aviones, que deben ser atendidos adecuadamente.

Y con sobrecargos y pilotos la situación es todavía más particular pues depende directamente de la cantidad de tripulaciones que se hayan pactado por avión. Este factor se obtiene depende de los elementos que inciden directamente en el cálculo como las vacaciones, enfermedades, descansos contractuales, etcétera.

Todos los puestos que se pierden son importantes, sin embargo en las tripulaciones de cabina de vuelo el problema se multiplica en razón del número de adiestramientos impartidos que, por supuesto, tienen un costo importante. Son gastos de gran impacto porque significan dejar libre un activo (en este caso humano) al que ya se le invirtió.

Por otro lado, y si es que la empresa continúa con su plan de expansión planeado hace varios años, el entrenamiento que se tendría que brindar al recontratar a los elementos que se dejó ir es otro gasto que deberá hacerse eventualmente. Y también debe tomarse en cuenta la experiencia desperdiciada en los pilotos que se liquidarán. Me explico. Los pilotos no sólo adquieren experiencia por las horas de vuelo, sino el conocer y familiarizarse con las particularidades del trabajo en una compañía comercial es algo muy valioso que sólo dan los años de vivirlo.

No es fácil aceptar el despido de personal, hay muchas cosas que se deben considerar pero, ¿qué hacer si los números no salen? La toma de decisiones duras pero necesarias no debe demorarse, so pena de ya no tomarlas.

Las soluciones son varias. Lo que se ha usado en otras ocasiones es solicitar a la empresa que se autoricen permisos sin goce de salario o se recurre a jubilaciones anticipadas, usualmente con apoyo económico de parte de los pilotos que no sufren afectación. No es lo más ortodoxo ni lo más recomendable pues se han tenido casos en que pilotos que deberían esperar para ser recontratados buscan trabajo en otros lugares. Y no es crítica insana, la necesidad nos obliga a hacer muchas cosas que jamás pensaríamos realizar.

En lo personal me tocó vivir en carne propia la quiebra de Aeronaves de México –la antigua Aeroméxico– allá por 1988 y, además de una justa liquidación, una “emotiva” despedida y “buenos” deseos de ser recontratado pronto, nada me ofrecieron aparte de las experiencias de diez años ininterrumpidos de trabajo. Me parece que si nos hubiéramos empecinado en seguir trabajando en las condiciones en que se encontraba la empresa, las consecuencias hubieran sido mucho peores y entonces sí hubiera habido pocas posibilidades de tener la empresa que es hoy Aerovías de México.

Uno de los factores que influyen significativamente en todo lo que está pasando con la empresa es el de la unión con la compañía americana Delta la que, por su alta participación accionaria, tiene amplios derechos para opinar acerca de la operación. De hecho, las principales posiciones en el organigrama de Aeroméxico ya están siendo ocupadas por gente de allende el Bravo, y ese 49% más la respetable cantidad que han invertido hasta la fecha les da derecho a decidir muchas cosas que por acá ni nos imaginamos.

Sea para bien o para mal, es su dinero el que se está arriesgando y son los que hoy mandan. Recuerdo que, en otros tiempos, participantes accionarios importantes -como Banamex o el grupo Lala del señor Tricio- hacían lo que les venía en gana con la empresa y detentaban “tan sólo” veinte por ciento de las acciones.

En fin, el tema del redimensionamiento de la línea bandera seguirá dando de qué hablar, con muchos factores diferentes a los que se han enfrentado los sindicatos y nuevas capacidades de negociación, además de presiones del interior con una morfología distinta y de magnitudes poco conocidas. Lo importante es que se cuente con una empresa que tenga una larga vida y que cuente con los elementos suficientes para asegurar condiciones de competencia que la mantengan vigente, dado el entorno tan poco claro y realmente difícil a que se enfrentarán en el corto plazo.

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