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15/11/2018

Aprendiendo del error

Gonzalo Carrasco / Viernes, 14 Septiembre 2018 - 09:22

El ser humano por naturaleza o por definición se equivoca: quien no se equivoca –o afirma no equivocarse–, no es humano. Cada actividad que se desarrolla, cada cosa que se realiza en la que intervienen los humanos, está propensa a generar errores. En aviación es muy común aprender de los errores y esto aplica a la vida misma, o debiera aplicarse.

Ahora bien, en actividades delicadas como la que lleva a cabo un cirujano, o la que conlleva especial atención y preparación por parte de quien la realiza, normalmente es forzoso tomar un adiestramiento específico de inicio y otros de refresco cada determinado tiempo.

Mientras más adiestramiento tenga una persona, mayor alejamiento tendrá de la zona de errores y más difícil será que se equivoque. En este tipo de actividades encaja la que llevan a cabo los pilotos comerciales de compañías de aviación.

Hablando de errores, aquel que te dice que cambiará cosas para que aquellos no se presenten te está mintiendo, como mencioné más arriba: sólo por el hecho de ser humanos estamos predispuestos a caer en errores. En este sentido, el trabajo de recomposición de mecanismos que requieran un mínimo de errores debe tener un enfoque en la reducción, o más bien, en la minimización de estos, más nunca la eliminación de ellos.

Quien se desarrolle en una actividad en la que se presenten errores no nos dice forzosamente que estos deban aparecer. Lo que es evidente es que, en caso de no tomar cartas en el asunto, se acelera la probabilidad de que éstos se presenten en el momento menos esperado. Reitero lo que afirmé en un párrafo anterior: mientras más entrenamiento tiene una persona, más difícil será que incurra en errores.

Los entrenamientos de cualquier índole llevan un costo y, dependiendo de la actividad, éste será más o menos oneroso. En el caso de la aviación, el costo formativo es muy caro. Comúnmente, los adiestramientos caros son los más adelantados y más completos, esto es debido a que siempre se incluyen seguimientos de aprovechamiento, además de que las instalaciones donde se desarrollan cuentan con los últimos implementos. También se hace caro porque el piloto no le producirá a la empresa mientras se encuentre en fase de adiestramiento.

Volviendo al tema de los errores, y particularmente cuando se tienen eventos que de alguna forma se convierten en incidentes o accidentes, se deben efectuar minuciosas investigaciones, que llevan un tiempo determinado. Normalmente ese tiempo suele causar molestia en quien lo sufre o se ve envuelto en él, pero son muchas las variables que deben estudiarse, las cuales se soportan con la información de las grabadoras de voz y vuelo que normalmente llevan los aviones, sobre todo los de líneas comerciales.

Lo ideal sería que existieran reportes de pilotos cuando se presenta alguno de estos eventos, y cada vez hay más tripulantes que recurren a ellos. En las compañías de aviación –me refiero a las serias– existen departamentos de seguridad aérea, y es ahí donde se insta al personal de aviación a recurrir a los mecanismos de reportes. Estos son de gran utilidad para detectar errores que deberían ser corregidos de manera sistemática, con el objeto de tratar de que no ocurran nuevamente.

Se podría pensar que quien reporta pudiera ser objeto de algún tipo de sanción por parte de las empresas pero habitualmente se establece un anonimato y, normalmente, se respeta. Y cuando se tiene algún incidente o accidente que amerite ser estudiado se le dan tintes de adiestramiento: se estudian las causas y se definen puntos de vista que pudieran coadyuvar con el evitar que se repita. Esto es lo que normalmente se estila en el medio aéreo. Es por esto que se debe reconocer que habrá errores y de ellos debemos aprender.

Cuando sucede algún evento que pudiera haber sido generado por algún error, se deben los los tiempos en que se investigue ya que, el no hacerlo, puede derivar en otro tipo de connotación. Es por ello que las personas que trabajan en la aviación deben guardar discreción ya que cualquier informe u opinión vertido a algún medio de información –llámese noticiario o periódico–, derivaría en situaciones que en nada ayudarían al hecho y sí comprometerían las cosas enormemente.

Siempre deben medirse los alcances de nuestras opiniones que, si bien es cierto pudieran ser veraces, al no contar con todos los elementos estarían sesgadas y pudieran comprometer los procesos en lugar de ayudar.

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