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04/08/2020

A los pilotos suspendidos temporalmente de Aeromexico y Aeromar

Francisco M. M… / Miércoles, 29 Julio 2020 - 21:08

“Espera y confía” - Conde de Montecristo

En abril de 1988 se declaró la quiebra definitiva de Aeronaves de México y en esa ocasión, a pesar de los esfuerzos de ASPA, alrededor de 1000 pilotos y otros 4 mil trabajadores de la empresa perdimos nuestro trabajo.

Todos fuimos liquidados de acuerdo con la ley de quiebras vigente y se nos entregó, en las oficinas de la Secretaría del Trabajo, un cheque que no cubría más allá de un par de meses de sueldo, aún para pilotos con décadas de antigüedad.

Lo perdimos todo, hubo lágrimas, tristeza, coraje, decepción, frustración y mucho más, teniendo que pensar en la mejor manera de enfrentar el futuro propio como aviadores o haciendo cualquier otro trabajo, a fin de cumplir con el sagrado deber de sostener a nuestras familias.

Les aseguro que sé muy bien por lo que ustedes están pasando, porque lo viví en sangre propia, lo lloré sentado en las escaleras de la entrada al edificio del sindicato el día de la quiebra y recuerdo que lo peor que tuve que enfrentar fue ese terrible sentimiento de no saber cómo podría esperar el futuro.

En un par de meses y casi sorpresivamente, el gobierno propuso la formación de una sindicatura, con el objeto de empezar una nueva empresa que se llamaría Aerovías de México, pero manteniendo el mismo nombre comercial de Aeroméxico.

Las negociaciones por parte de ASPA buscaron lo mejor posible para la planta de pilotos y sus condiciones laborales; sin embargo, esas condiciones fueron en ese principio aceptadas,  empezando desde cero, sin prestaciones de ningún tipo y con sueldos que hoy parecerían de risa.

La empresa inició operaciones como una aerolínea formal el 1 de octubre de 1988 y fuimos contratados por estricto número escalafonario unos 300 pilotos para iniciar operaciones con unos cuantos aviones y en rutas nacionales restringidas, con solo un par de vuelos a Estados Unidos y sin vuelos a Europa.

De los trescientos pilotos contratados, todos habíamos ocupado el puesto de Capitanes, por lo que las plantas en los diferentes equipos se dividieron y así 150 capitanes fueron reubicados como copilotos en estricto orden de escalafón.

En la asamblea de aceptación de las nuevas condiciones en el auditorio de ASPA, todos los pilotos contratados hicimos un pacto que quedó escrito en actas.

Primero, nos comprometimos a aceptar lo que eran unas miserables condiciones de trabajo y bajos sueldos, con el objeto de lograr la viabilidad de la nueva Aeroméxico.

Después, nos comprometimos a poner nuestro mayor esfuerzo profesional para hacer la mejor aerolínea del país y también que trabajaríamos para traer a todos y cada uno del resto de los pilotos despedidos previamente.

Y lo logramos.

En su momento llegaron mejoras laborales, Aeroméxico creció y se consolidó, recuperó sus rutas y flota y llegó a ser, a pesar de todo tipo de crisis incluyendo la actual, la aerolínea bandera de Mexico por todo lo que representa.

Tres meses después del inicio de operaciones, los primeros pilotos corridos fueron traídos de regreso a la empresa y en un periodo de 31 meses, poco a poco y cada mes, todos los pilotos que así lo quisieron fueron traídos a su trabajo, respetando su número escalafonario.

Muchos de ellos ya trabajaban en otras empresas incluida Mexicana de Aviación y alguno decidió no regresar, pero sin excepción, cumplimos nuestro compromiso y todos fueron llamados de regreso.

Hoy muchos de ustedes se van solo de manera temporal, pero afortunadamente no se van desprotegidos, porque siguen siendo parte de ASPA y de Aeroméxico, quienes han pactado condiciones para hacer que los meses de espera por venir sean más llevaderos para ustedes, con la gran ventaja de que tienen la seguridad de que su lugar escalafonario siempre será respetado y que todos serán llamados al trabajo conforme las condiciones se vayan dando.

De una manera u otra, la aviación mundial ha iniciado poco a poco su recuperación y estoy seguro que el tiempo de espera no será tanto como pudiera preverse.

Tengan confianza y no pierdan la fe porque no están solos.

ASPA, Aeroméxico y todos sus compañeros pilotos están trabajando duro para regresarles sus alas y verlos de nuevo en las cabinas de vuelo y eso será mas pronto de lo que imaginan.

Los abrazo a todos y les envío mis mejores vibras y hago extensivos mis mejores deseos a los pilotos reajustados de otras aerolíneas nacionales.

Esperen y confíen.

Francisco M McGregor

No. sindical 1337 

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