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07/12/2019

Otro triste accidente de un avión escuela

Francisco M. M… / Miércoles, 13 Noviembre 2019 - 18:56

Hace algunos días recibimos la triste noticia del accidente (uno más) que sufrió un avión escuela en las inmediaciones del aeropuerto de Cuernavaca y que desafortunadamente dejó un instructor y un alumno fallecidos.

Este accidente es el primero que deberá investigar y resolver la oficina de investigación de accidentes de la flamante AFAC, la que por cierto todavía no acaba de “acomodarse” como la agencia independiente que, de acuerdo con su propio reglamento, debe ser.

Hablando de las escuelas y academias de aviación en México, resulta urgente que se lleve a cabo una revisión de los procesos y políticas generales de adiestramiento. Esta necesidad no es de ahora, porque ya se ha comentado en este mismo espacio un buen número de veces, pero la DGAC nunca le dio la importancia que el tema tiene.

Es de esperarse que la nueva AFAC empiece a darnos resultados en todas las áreas; de su trabajo eficiente y rápido dependen no solo el éxito y el desarrollo de nuestra aviación sino también vidas humanas.

No es un secreto que la mayoría (no todos) de los instructores de las escuelas de aviación de nuestro país son pilotos sin experiencia que son contratados por sueldos de risa, elegidos entre los mismos estudiantes, después de cursos muy sencillos avalados por la autoridad cuando alcanzan apenas las 350 horas de vuelo, lo que de ninguna manera puede garantizar la instrucción segura y de calidad a jóvenes que abordan un avión en sus primeras horas de vuelo.

Es verdad que en países del primer mundo, como EU, también se ofrece trabajo a estudiantes recién graduados como instructores de las fases primarias, pero eso lo hacen sólo después de pasar complicados y exigentes cursos y exámenes de tierra y vuelo certificados por la FAA, antes de impartir instrucción y además su trabajo es constantemente monitoreado por la autoridad durante todo el tiempo en que se encuentran  impartiendo adiestramiento de tierra y vuelo.

Urge pues, una revisión completa de todas las escuelas de aviación en México para determinar cuáles de ellas son las que cumplen con todos los requerimientos establecidos por la autoridad aeronáutica y simplemente aplicar el reglamento a aquellas que por muy grandes que sean y por mucho nombre que lleven no cumplan con los requisitos y procesos de instrucción que puedan garantizar la seguridad de sus alumnos e instructores.

Es urgente inspeccionar flotas de aeronaves, bitácoras de mantenimiento, procesos de entrenamiento en tierra y en vuelo, capacidad de instructores e instalaciones de todas las escuelas sin distinción y sin previo aviso. Puedo asegurar que nuestra autoridad se va a encontrar con algunos casos verdaderamente preocupantes.

No es las primera vez que abordamos este tema, de hecho hemos llamado la atención sobre el mismo en varias ocasiones pero hasta hoy no se han tomado cartas en el asunto, a pesar de que no son pocas las vidas que se han perdido como resultado de accidentes aéreos de aviones escuela.

Si la nueva AFAC no ha significado solo un cambio de nombre, lo que deseamos de todo corazón, muy pronto estaremos viendo resultados en este tema y en otros que afectan y complican la vida profesional de muchos trabajadores de la industria y de las aerolíneas mexicanas.

Si seguimos instalados en la burocracia rampante y en esa cultura anterior de la falta de eficiencia, de rapidez y eficacia en todos los procesos por parte de la autoridad seguiremos acumulando problemas y el consiguiente atraso de nuestra industria.

El tiempo pasa, es necesario ver más acción.

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