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20/09/2019

Emirates Airlines y la feroz competencia

Francisco M. M… / Miércoles, 24 Julio 2019 - 21:23

Una vez más, las aerolíneas de nuestro país deben lidiar con una competencia que, aunque puede parecer injusta y desleal, no lo es, porque las oportunidades están ahí para todos y sólo es cosa de aprovecharlas en su momento. 

Si no sucede nada extraño en los próximos días, Emirates comenzará a operar su ruta, autorizada por los gobiernos de Emiratos Árabes Unidos, España y México, para realizar su ruta entre Dubái y la Ciudad de México, con escala en Barcelona, lo que significará una gran competencia entre la famosa línea del Golfo y nuestra aerolínea bandera, Aeroméxico (la cual, por cierto, no pasa por su mejor momento, debido a la crisis MAX que le ha obligado a cancelar rutas y le ha impactado económicamente). 

Profundizar en todo este tema de Emirates, y que va desde la autorización de su vuelo hasta las libertades del aire, subsidios, intereses, políticas aéreas, convenios bilaterales y otros muchos temas nos podría tomar cien páginas, pero lo importante es mencionar que en México hace falta una política aérea de Estado, que posea los elementos reglamentados para defender la operación de todas nuestras aerolíneas, que permita apoyarlas en su progreso y éxito. Durante años hemos exigido esta política, sin que ninguno de los gobiernos haya tomado en serio la necesidad de su implantación por lo que, por ahora, hay que continuar sin ella.

Vale la pena decir que muchos países del mundo consideran a la aviación como una cuestión de seguridad nacional, con grandes impactos económicos y sociales que trae consigo, pero en nuestro país, desafortunadamente, se le ve como una industria fifí y, desde el gobierno, no se le da la importancia que tiene como un motor de desarrollo. 

Aeroméxico, por su parte, decidió cancelar una de sus rutas más importantes que iba a Shanghái (y con once años en operación), para así aumentar sus frecuencias entre Barcelona y México, y enfrentar la dura competencia que se le viene con Emirates. 

Pero, ¿cómo competir con un monstruo de ese tamaño?

Desde luego, Aeroméxico debe presentar una operación segura, confiable, puntual, con tarifas competitivas y un servicio al cliente de excelencia y esto no sólo depende de las políticas administrativas de la empresa, sino de una actitud comprometida por parte del personal de tierra y las tripulaciones. 

En el pasado he tenido la oportunidad de volar como pasajero en Emirates y debo decir que su servicio a bordo es algo excepcional y no se escatima en lo más mínimo. Lo que realmente llamó mi atención fue la actitud de todo su personal, el cual se muestra comprometido y consciente de lo que hay que hacer para mantener la felicidad de sus pasajeros. 

A bordo, las tripulaciones son -sin ser tapete de los pasajeros- extremadamente amables y dispuestos siempre a tratar de resolver cualquier problema, manteniendo una sonrisa fresca aún después de 14 horas de vuelo.

En cada reto siempre hay una oportunidad, y creo que Aeroméxico debería aprovechar este nivel de competencia para que tanto su administración como su personal se comprometan en pos de la atención del cliente hasta en los más mínimos detalles porque eso es lo que, en otras épocas, le dio un renombre internacional a Aeroméxico.

La línea del caballero águila es reconocida mundialmente, su red de rutas nacionales e internacionales son un importante activo, cuenta con una flota moderna con aeronaves de largo alcance apropiadas para competir con cualquiera pero esto no es suficiente porque, insisto, está la diferencia en el servicio y atención al cliente. Si este importantísimo aspecto no es permeado por los administradores y entendido por los trabajadores, no hay forma de que den la cara a una competencia feroz como la que se viene. 

No es fácil (¿cuándo lo ha sido?), pero en estos momentos no queda de otra más que romper los mitos y sacar lo mejor de ellos mismos. “Para que quienes nos quieran ver tengan que voltear hacia arriba”, ¿se acuerdan?

Andrés Conesa y compañía cuentan con la imaginación, el conocimiento, la experiencia y los recursos. Los trabajadores tienen la actitud y la sensibilidad para que, entre todos juntos, puedan darle al pasajero una experiencia de viaje que sea verdaderamente inolvidable, a Barcelona, o a cualquier otro destino. 

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