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23/03/2019

El 737 MAX

Francisco M. M… / Miércoles, 13 Marzo 2019 - 22:05

En un lapso de cinco meses, dos aviones B737 MAX se vinieron a tierra a pocos minutos de su despegue y dejaron como saldo más de 300 personas fallecidas, entre pasajeros y tripulación. El primero fue un vuelo de la aerolínea indonesia Lion Air y el más reciente ocurrió con Ethiopian Airlines.

Las grabadoras de vuelo y voz del vuelo ET302 de la aerolínea africana ya fueron recuperadas y, al momento de escribir esta columna, se encuentran en manos de investigadores europeos. Esperamos que en cualquier momento se tenga información oficial sobre las posibles causas de este nuevo accidente.

Mientras tanto, todo el mundo -empezando con las aerolíneas y el gobierno chino y finalizando con Donald Trump- ha decidido suspender las operaciones de los 737 MAX 8 y 9 hasta nuevo aviso.

Boeing, la FAA y distintas aerolíneas del mundo, como Aeroméxico, han dejado clara su posición en cuanto a la confianza que tienen el avión, sus sistemas, su mantenimiento y en sus programas de adiestramiento de pilotos, los cuales cumplen con los estándares mundiales más exigentes. Sin embargo, aceptaron dejarlas en tierra hasta que se tenga información completa y oficial sobre las causas probables de este accidente.

De acuerdo con un artículo especializado del New York Times, al momento de que Boeing instaló unos motores de mayor diámetro en sus nuevos MAX, necesitó mover el punto en el que se llevaba a cabo el ensamblaje del fuselaje y las alas.

Esta modificación afectó la aerodinámica del avión y creó una situación en la que la nariz se elevaba bruscamente, lo que, en un momento dado, podía provocar una aproximación peligrosa de desplome.

Con el objetivo de prevenir esto, Boeing diseñó un nuevo sistema de piloto automático con un nuevo software que manda la nariz del avión hacia abajo en cuanto siente que el Ángulo de Ataque es muy pronunciado.

Los reportes preliminares señalan que fue este nuevo sistema el que aparentemente causó el accidente de Lion Air. Hasta hoy no se puede confirmar que lo mismo haya sucedido con el avión de Ethiopian y que, en efecto, se trate de un error de diseño.

Otra posibilidad, según los expertos, puede ser una falla del mecanismo exterior de información de desplome, montado en la nariz del avión y que puede enviar indicaciones erróneas al sistema de piloto automático y a los velocímetros, lo que provoca que este inicie bruscamente un descenso para recuperar la altitud y velocidad del avión que, hasta ese momento, son completamente normales.

Hace unas semanas hablé sobre la importancia que debe darse al pleno conocimiento y comprensión de los sistemas de la más avanzada tecnología instalada en las modernas aeronaves que actualmente la humanidad.

Durante los adiestramientos, se le exige a los pilotos un conocimiento total de los sistemas y cómo operarlos tanto en condiciones normales como en caso de fallas o emergencias. La pregunta sigue siendo la misma: ¿el piloto actual es capaz de comprender a cabalidad todo el complicado diseño y ser capaz de tener el conocimiento-comprensión necesario para enfrentar cualquier situación anormal, especialmente cuando se vuela cerca del terreno y se tiene muy poco tiempo para reaccionar?

Personalmente, creo en la calidad y confiabilidad de las modernas tecnologías instaladas en las nuevas aeronaves comerciales y el B737 MAX no es la excepción. Seguramente pronto se encontrarán las causas de estos últimos accidentes y se tomarán las medidas necesarias para que no sucedan de nuevo. Mientras tanto, envío nuestra solidaridad con las familias de los pasajeros y tripulantes fallecidos.

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