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14/11/2019

Carta abierta a Rodrigo Vásquez Colmenares

Francisco M. M… / Miércoles, 13 Febrero 2019 - 20:21

SR. RODRIGO VÁSQUEZ COLMENARES

DIRECTOR GENERAL DE DGAC

P R E S E N T E

Antes que nada, quiero comentar a usted que llevó 45 años ejerciendo la carrera de piloto comercial en tres aerolíneas internacionales, además de otros estudios sobre prevención e investigación de factores humanos, CEFIT y CRM, entre muchos otros temas, por lo que no me considero un improvisado. Por esta razón, me permito escribirle respetuosamente estas líneas, de la misma manera en que lo he hecho a los últimos tres directores de la DGAC y que, por cierto, no he tenido acuse de recibo de ninguno de ellos.

Sé que usted tampoco es, de ninguna manera, un improvisado y seguramente comprende los graves problemas por los que pasa nuestra aviación, gracias a su trayectoria tan cercana a la industria por ya varios años.

Quisiera hacer un llamado sobre dos problemas que enfrenta la dirección a su cargo: los accidentes de las escuelas de aviación en nuestro país y el departamento de licencias al personal técnico.

Durante los últimos años, diversas personas (incluyéndome, a través de mi columna escrita en A21) hemos buscado que la seguridad de las operaciones aéreas sea lo principal a tomar en cuenta, porque de ello dependen vidas humanas. La autoridad debe tener como punto número uno en su agenda de trabajo este aspecto operacional.

El pasado fin de semana fuimos testigos de varios accidentes sufridos por escuelas de aviación, los cuales se suman a otros más ocurridos en meses anteriores. Desafortunadamente, el último de estos le costó la vida a un instructor de vuelo y a una joven alumna. Estos accidentes se están volviendo rutinarios y si no se toman medidas urgentes, seguirán en aumento, se lo aseguro.

Sugiero la creación de un grupo de verdaderos especialistas y expertos, dependientes de la DGAC, que lleven a cabo exhaustivas revisiones sobre las operaciones de las escuelas de aviación en nuestro país. Además es necesario que cambiemos las revisiones periódicas a estas instituciones porque, al recibir notificaciones previas, las administraciones tienen tiempo para presentar su “mejor cara” con lo que pueden aprobar sus revisiones sin problema.

Lo ideal sería que se realicen revisiones aleatorias, constantes y sin previo aviso, en la que se analicen los permisos, manuales de instrucción y operaciones de cada escuela, la factibilidad de los modelos de aviones para operar con seguridad en determinados aeropuertos la condición mecánica y edad de sus diferentes aeronaves, la capacidad y experiencia de sus instructores de tierra y especialmente de vuelo que muchas veces resultan ser pilotos en formación de las mismas escuelas sin experiencia suficiente, sus récords de mantenimiento, criterios de operación e instalaciones, seguros de equipo y de vida y todos sus procesos generales de operación.

Al mismo tiempo, creo que la autoridad debería revisar y actualizar sus requerimientos de seguridad y exigir a las escuelas y academias de vuelo que cumplan con ellos.

Por otra parte, no es un secreto que hay pilotos que han obtenido sus licencias de vuelo y capacidades con la entrega fraudulenta de documentación que “inocentemente” es aceptada por el departamento de licencias y posteriormente autorizadas.

Tampoco es un secreto el viacrucis burocrático que un piloto, que cumple de manera correcta con todos los requerimientos, debe sufrir (en algunos casos hasta por un año) para obtener, revalidar, recuperar su licencia o convalidar una licencia extranjera, siendo esto la principal causa de la corrupción y que termina por complicar aún más el panorama que debería ser erradicada de acuerdo con la política gubernamental.

Seguramente, durante su paso como director general de una aerolínea comercial fue usted uno más de los testigos de lo que aquí le estoy comentando, por lo que estará de acuerdo en que  deberían revisarse y actualizarse también los requerimientos actuales por parte del departamento de licencias y reducirlos al mínimo, siempre dentro de lo reglamentado, para evitar mayor burocracia, pérdida de tiempo y la corrupción de la que he hablado.

Hay muchas cosas que quisiera comentar pero a falta de espacio le puedo decir que tanto en el departamento de licencias como en el de escuelas de vuelo urge tomar acciones que garanticen un funcionamiento moderno, adecuado, honesto, rápido y eficiente además de que la DGAC debe contar con un departamento de investigación de accidentes con reglas y procesos internacionales, autónomo y con suficientes recursos.

La seguridad de una operación aérea de cualquier tipo debe ser -o debería de ser- de la mayor importancia en la agenda de las autoridades, dueños y administradores de escuelas y empresas aéreas porque, como he dicho, la vida de seres humanos está en riesgo todos los días y es necesario minimizarlo.

Sabemos de las restricciones que hay en cuanto a recursos humanos y económicos pero esto no puede ser un pretexto para no tomar acciones.

Nunca se podrán evitar los accidentes al 100%, pero es responsabilidad de todos los involucrados, empezando por nuestras autoridades, hacer lo posible por reducirlos y tener en mente que al menos se trabaja a conciencia y de manera eficaz.

Usted, señor Colmenares, no tiene fácil la solución de estos problemas pero el recurso humano lo tenemos de sobra en México. Saber escuchar y comprender el problema, rodearse de verdaderos profesionales preparados y con experiencia le puede garantizar el éxito y dejar huella como director de una nueva y moderna DGAC.

En asuntos de seguridad y eficiencia, la política estorba. Ojalá que usted encuentre la manera de ir adelante con lo que la aviación en nuestro México requiere y merece.

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