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20/11/2018

¿Dónde está la DGAC?

Francisco M. M… / Jueves, 21 Junio 2018 - 12:03

"No se puede escapar de la responsabilidad de mañana evadiéndola hoy."
–Abraham Lincoln 

Después de los últimos incidentes y accidentes con aeronaves de diferentes escuelas de aviación en México sucedidos en los últimos meses, en este espacio no hemos dejado de abordar la imperiosa necesidad de que las autoridades de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) se decidan a realizar inspecciones adicionales en todas las escuelas y academias de vuelo del país, y suspendan el permiso a aquellas que no cumplan de manera estricta con lo establecido en leyes y reglamentos. 

Cada vez que hay cambios en los más altos puestos de DGAC surge la esperanza de que las cosas puedan transformarse para mejorar. Pero, desafortunadamente, la misma cultura burocrática sigue imperando y creando los mayores obstáculos para la industria aérea de México, que ya bastantes problemas debe enfrentar.

Hasta hoy, aún después de cambios importantes en la dirección de Aeronáutica  Civil nada sucede en este tema. 

Hace un par de meses de manera anónima y auxiliado por jóvenes aspirantes pilotos, me di a la tarea  de informarme y conocer sobre el trabajo y operación de algunas escuelas  de aviacion. Me di cuenta de graves fallas estructurales en los temas más importantes de su operación, empezando con falta de información real y adecuada para quienes pretenden iniciar sus estudios, y terminando con sus casi nulos protocolos de seguridad. 

También vi problemas con sus flotas de aviones y capacidad de instructores, por lo que me sorprendió todavía más que la nueva autoridad tampoco haya hecho lo que se supone debe hacer para corregir estas situaciones, que ya han causado pérdida de varias vidas de estudiantes e instructores en los meses pasados.

Tampoco veo a las direcciones de esas escuelas muy interesadas en mejorar sus procedimientos y protocolos de instrucción, a pesar de que saben que están haciendo las cosas mal. 

Estoy completamente convencido –al igual que muchas personas de la comunidad aeronáutica en nuestro atribulado México– que sólo hay dos razones para que la autoridad no haya empezado a poner el orden en las escuelas de vuelo.  

La primera es que esa autoridad no se da cuenta de lo que realmente está sucediendo en algunas de las escuelas de aviación del país, que operan de manera insegura con instructores sin experiencia, con programas de  instruccion en tierra y en vuelo mal estructurados, usando aviones antiguos y con mantenimiento no confiable. Esta razón que me parece poco menos que imposible de creer.

La otra es que nuestras autoridades aeronáuticas estén muy bien enteradas de todos los problemas, pero que de manera consciente siguan viendo para otro lado. En este caso todos sabemos que las razones pueden ser de mucho, pero mucho, peso.

Hace ya más de tres años que nos enteramos del proyecto gubernamental para crear una nueva Dirección de Aeronáutica con recursos propios. Esto con la finalidad de cambiar de fondo todo lo que se ha convertido en gran obstáculo para el desarrollo de nuestra aviación, y en una monstruosa burocracia en todos sus departamentos, empezando con los departamento de licencias a personal técnico y medicina preventiva en el transporte. 

Esta nueva entidad también contaría con los recursos financieros y técnicos necesarios, entre otras muchas cosas, para inspeccionar y reorganizar a las escuelas de vuelo en todo el país. Además, tendría la capacidad de conceder y retirar permisos de acuerdo a la aplicación de los reglamentos nacionales y los diferentes anexos de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Sin embargo, hasta hoy no hay noticias al respecto: la nueva entidad de aeronáutica en México sigue –y tal parece que seguirá–  siendo sólo un proyecto sin pies ni cabeza.

En este espacio lo hemos comentado hasta el cansancio: no todas las escuelas de Aviacion en México son seguras aunque tengan nombres y publicidad rimbombantes. Es necesario revisar los permisos y llevar a cabo una reorganización e inspección de todas ellas para garantizar operación de acuerdo a los índices internacionales  de instrucción de vuelo.

Llevar a cabo ese trabajo de forma seria y honesta corresponde a las actuales autoridades de DGAC. Además, tienen la gran responsabilidad de garantizar la vida de las nuevas generaciones de aviadores que asisten a escuelas de vuelo en México, las cuales deben tener como prioridad la seguridad de sus pilotos.

Los accidente e incidentes de aviación suceden y seguirán sucediendo; pero corresponde a todos los involucrados en la industria, empezando por la propia autoridad y las direcciones de las diferentes escuelas, poner el mayor esfuerzo para reducirlos al mínimo, teniendo siempre en mente un principio básico de profesionalismo, responsabilidad y ética. 

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