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26/04/2018

Caso Mexicana. Aprender del pasado y mirar al futuro

Francisco M. M… / Jueves, 12 Abril 2018 - 10:40

"La diplomacia es la continuación de la guerra a través de otros medios"
-Zhou Enlai.

En el año de 1988 sufrimos la  quiebra de Aeronaves de México y después de tantos años aún ahora siguen existiendo puntos oscuros y acciones por parte del gobierno en turno que nunca fueron aclarados y quedaron en el olvido. 

Esto se debió principalmente a que, tres meses después de la quiebra de la empresa, la sindicatura empezó a funcionar para organizar la compañía Aerovías de México bajo un plan de borrón y cuenta nueva para todos.

Los empleados perdimos antigüedad y fuimos indemnizados de acuerdo a la ley de quiebras vigente, lo que significó un pago realmente miserable por años de trabajo y esfuerzo.

Se ofreció recontratacion al cien por ciento del personal de vuelo y el 98 por ciento de la planta tomó la decisión de regresar a su trabajo bajo contratos muy elementales durante los siguientes tres años, lo demás lo tenemos a la vista.

Aerovías de México crece y se desarrolla a pesar de los muchos obstáculos que debe enfrentar todos los días y por ahora sus empleados cuentan con un trabajo estable y un contrato que, aunque no es competitivo internacionalmente, al menos empieza a cumplir con las bases que requieren trabajos muy especializados.

En los años y días previos a la quiebra en 1988 tuvimos muchas señales de lo que se venía. Enormes fugas de dinero iban desde el pago de las rentas de aviones más caras del mundo, hasta jugosas partidas para campañas políticas y sueldos a personajes que no trabajaban en la empresa.

Tengo que decir  que también hubo todo tipo de abusos contractuales en los que participamos los propios trabajadores, todo lo anterior y más era lo que tenía a la empresa dependiendo del constate financiamiento gubernamental, hasta que ellos mismos decidieron parar operaciones y quebrar a la aerolínea.

Historia que se repite: la quiebra de Mexicana

Desafortunadamente no aprendimos la lección y, años después, hemos sido testigos de la "quiebra" de Compañía Mexicana de Aviación (CMA). Nuevamente hay que decir que desde mucho tiempo antes, desde la increíble  venta (o más bien regalo) de la empresa a Gastón Azcárraga se encendieron luces amarillas a las que nadie prestó la menor atención.

Las acciones que se llevaron a cabo entonces por parte del consejo de administración de CMA iban claramente encaminadas a su desaparición, mientras se usaban sus recursos financieros para fortalecer otros negocios de Azcárraga con el visto bueno del gobierno en turno

Todo esto sucedió ante la indiferencia de  los trabajadores quienes, bien acomodados en su zona de confort (tal y como sucedió con Aeronaves de Mexico en 1988), no se dieron cuenta cabal de lo que podría suceder. 

No bastó que en la Asociacion Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA) algunos levantamos la voz para llamar la atención sobre las señales visibles del  desmantelamiento, lento pero constante, de la primera línea aérea de Mexico, y la sorprendente autorización de operaciones para nuevas aerolíneas de bajo costo.

Todo el proceso tras el cese de operaciones de Mexicana fue desde un inicio (y sigue siendo) manoseado, además de que se ha convertido en una cuestión política, lo que complica aún más el pago de indemnizaciones justas a los trabajadores activos entonces y jubilados que es lo mínimo que puede pedirse.

Lograr el pago justo de indemnizaciones

Para resolver este asunto solo se necesita voluntad política, y no creo que en estos tiempos de campaña electoral el tema sea asunto prioritario para ninguno de los candidatos; aunque si se toman las acciones necesarias y sabe manejarse, lo podría ser para quien resulte ser el próximo presidente de México.

Más allá del voto personal y secreto, me parece  que no es una buena idea para los trabajadores de CMA y jubilados ir abiertamente –en especial en medios y redes sociales como lo vemos todos los días– en contra de ninguno de los candidatos.

Aunque sea difícil creerlo, cualquiera de ellos podría ocupar la presidencia de la República,  y entonces se requerirá la mejor relación posible con el elegido y su equipo para lograr su buena voluntad. Será necesario en su momento trabajar juntos para "mover" las cosas y poder obtener la indemnización correspondiente que, de acuerdo a la ley, merecen los extrabajadores y jubilados de Mexicana.

Como están los tiempos, solo la política, la diplomacia, los buenos oficios, la voluntad y el convencimiento a los integrantes de la próxima administración pueden dar una solución a este complejo problema que ha afectado injustamente a miles de familias durante años, quienes indudablemente merecen una respuesta positiva a sus justas demandas.

El estricto apego a la ley para resolver el asunto CMA, y muchos más, sigue siendo un tema pendiente para el próximo presidente de Mexico. Esperemos que quien llegue a ocupar la silla grande lo tenga como una prioridad y realmente haga valer el imperio de la ley en todo y para todos.

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