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22/04/2018

Silencio...

Francisco M. M… / Jueves, 8 Febrero 2018 - 10:01

"Nuestra industria aérea no está en peligro por causa de la inseguridad sino por causa de aquellos que la permiten"

En los últimos meses, nos hemos enterado de varios incidentes de aviones escuela mexicanas y un par de accidentes que ya costaron vidas humanas. Hasta ahora, lo único que hay al respecto es el verdadero significado de la palabra "silencio".

El misterioso silencio por parte de las autoridades de aeronáutica civil, los medios de comunicación y por parte de las escuelas de aviación que, si bien es cierto, han realizado tímidas acciones para tratar de mejorar en lo general su trabajo. Desafortunadamente, todavía están a muchos años de ser lo que debe ser una verdadera academia de instrucción de vuelo.

Nuestras escuelas de aviación padecen de tres problemas principales: el primero es la edad y modelos adecuados de sus flotas de aviones, la segunda son los récords de mantenimiento de esos aviones y el tercero es la falta de experiencia y formación de sus instructores.

Una flota no actualizada, falta de información real y la claridad de los récords de mantenimiento, así como la documentación, falta de experiencia y horas de bitácora de la mayoría de sus instructores de vuelo ponen en peligro constante la vida ellos y de sus estudiantes.

Actualmente, la autoridad solo requiere de 350 horas de vuelo y un curso de tierra para expedir a un piloto la autorización para pueda convertirse en instructor de una escuela de aviación en México y sobra decir que un piloto con ese número de horas en bitácora podría ser clasificado como inexperto, debido a su modesta formación como sus alumnos lo que representa un verdadero peligro cada vez que abordan juntos un avión.

Es verdad que en países del primer mundo muchos de los alumnos también se convierten en instructores de sus propias escuelas, pero las exigencias, obligaciones y limitaciones son mucho mayores. Su formación es de nivel profesional, las autoridades vigilan constantemente que todos los requisitos se cumplan al pie de la letra y además se hacen públicos. Asimismo, no existe la corrupción entre escuelas y autoridades. Cuando una de esas escuelas no cumple con lo establecido por la autoridad, se le suspende el permiso de manera definitiva.

Desde luego que ninguna escuela de aviación en el mundo está exenta de un incidente o accidente, pero el sistema primer mundista funciona y, de acuerdo con las estadísticas, la seguridad es mucho mayor.

Por otra parte, las escuelas mexicanas tienen procedimientos y protocolos de seguridad que no son útiles en absoluto, así como tampoco lo son sus estrategias de búsqueda y rescate. No es un secreto que en este sentido lo que no hagan los grupos de protección civil, nuestra Marina o Ejército no lo hacen ni las escuelas ni las autoridades. Estas instituciones le echan la culpa a la falta de recursos humano y económicos.

Todas las escuelas deberían de contar con un manual de operaciones aprobado por la autoridad, quien además deberá vigilar constantemente su cumplimiento, a todos los alumnos y los instructores. De igual forma, deberían tenerlo en la mano y conocerlo para saber cuáles son sus obligaciones durante todo el tiempo de instrucción en tierra y en vuelo, al mismo tiempo, las escuelas sin excepción deberían ser inspeccionadas con toda severidad por la autoridad correspondiente sin previo aviso varias veces al año por personal calificado, incluyendo la totalidad de su equipo de vuelo, el de simulación y el de tierra y cancelando el permiso a cualquiera que no cumpla con los más altos estándares de seguridad.

Los días pasan y cuesta trabajo comprender la razón por la que no se hace un verdadero esfuerzo para mejorar el funcionamiento y la seguridad en la operación de las escuelas de vuelo en México y uno se pregunta realmente qué hay de fondo además de una increíble burocracia, ¿que sea más importante que la vida de instructores y estudiantes?

Ya lo hemos dicho muchas veces en este mismo espacio: las escuelas de aviación mexicanas deben mejorar su funcionamiento general para garantizar la seguridad de sus alumnos y las autoridades deberían ser sumamente exigente y estar vigilantes y no tener reservas de ningún tipo, porque no podemos seguir permitiéndonos la pérdida de más vidas por causa de la falta de conciencia de algunos.

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