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18/07/2018

Seguridad en aeropuertos

Francisco M. M… / Jueves, 7 Julio 2016 - 12:30

Tratar de hablar y opinar de los procedimientos seguridad en cualquier aeropuerto resulta delicado por todo lo que implica; pero con base en mis propias experiencias estoy convencido de que no hablar de ellos resulta aún peor.

Tristemente, hoy en día los actos de interferencias violentas como el terrorismo se están dando, no solamente al interior de aeropuertos, sino en cualquier parte del mundo. Hablando de la seguridad en las áreas sensibles, hay que mencionar a los aeropuertos en el Medio Oriente por razones obvias; y es que toda el área está que arde. La seguridad no es visible en varios de esos aeropuertos, pero se siente y se deja saber que está ahí.

En la India, en el aeropuerto Chhatrapati Shivaji de Bombay, la seguridad es verdaderamente estricta y nadie puede entrar al aeropuerto sin pase de abordar y sin identificación. Las áreas están vigiladas por cuerpos de élite especialistas antiterrorismo, equipados con armas largas.

Desde luego, también en los aeropuertos de Europa la seguridad está resguardada por los más modernos equipos y personal altamente entrenado, equipado con armas de alto calibre y que conocen los protocolos a la perfección. Un buen ejemplo es el aeropuerto de Heathrow en Londres.

En todo el mundo existen otros aeropuertos verdaderamente notables por sus sistemas de seguridad y por sus exigentes procedimientos, entre los que se encuentra el aeropuerto de Domodedovo, en Moscú, y desde luego, la mayor parte de los aeropuertos chinos.

En mi opinión, no creo que haya procedimientos de seguridad más estrictos, tanto en tierra como en aviones, que aquellos que se pueden ver en el aeropuerto Ben Gurión de Tel Aviv, considerado como el más seguro del mundo. A este aeropuerto le sigue el de Atatürk, en Estambul, en donde fui testigo presencial de sus procedimientos de seguridad durante cinco años de entradas y salidas continuas.

En este aeropuerto turco es necesario pasar a través de once puntos de seguridad antes de abordar una aeronave. Los sistemas son lo último en detección y el personal de seguridad está perfectamente entrenado en tácticas antiterroristas; y no sólo ellos, todos los empleados del aeropuerto a todos los niveles y en todas las áreas saben qué hacer en caso de cualquier amenaza a la seguridad de sus instalaciones y de las personas que transitan por este aeropuerto tan congestionado.

Ha sido gracias a esta cultura de seguridad tan estricta que los terroristas que causaron las explosiones que se han registrado hace días en Atatürk lograron traspasar, desafortunadamente, sólo el primer punto de inspección en la entrada del aeropuerto, de los once puntos existentes.

También tienen un alto nivel de eficacia los sistemas de seguridad de muchos de los aeropuertos del otro lado del mundo que, a pesar de todo lo sucedido en las últimas semanas, pueden considerarse razonablemente seguros dadas las circunstancias actuales. De la misma forma, todos los aeropuertos de Estados Unidos cuentan con programas perfectamente establecidos, manejados y vigilados por profesionales.

Tenemos que decir, y esto no es nada nuevo, que en muchas partes de Latinoamérica la seguridad es tomada a la ligera.

Las autoridades presumen de procedimientos y sistemas modernos pero la mayoría de los aeropuertos se encuentran vigilados por personal desarmado, sin preparación adecuada y que, en algunos casos, apenas rebasan la educación básica; siendo, además, desconocedores de los protocolos internacionales de seguridad.

Por otra parte, cuando se cuenta con vigilancia federal, esta no cumple con el nivel profesional de preparación antiterrorista y armamento requerido para lidiar con cualquier tipo de interferencia que pueda amenazar la seguridad de instalaciones y personas.

La seguridad en un aeropuerto es algo muy especial y, por tratarse de áreas sensibles repletas de personas circulando, se debe tener muy clara la necesidad de hacer consciencia de que, aunque todavía no haya sucedido ningún acto ilícito de cualquier tipo, esto no quiere decir que no pueda suceder, sin importar la lejanía o nivel de importancia de ese aeropuerto.

Ya ha sido dicho muchas veces: es vital tener toda una cultura de prevención y de procedimientos efectivos, protocolos de actuación y profesionales en seguridad.

Como nunca antes, se requiere de las autoridades competentes y de la implantación de procedimientos que vayan mucho más allá de la detección de latas de frutas en conserva, tubos de pasta de dientes, cremas, cortaúñas o botellas con líquidos.

La amenaza debe reducirse al mínimo posible. La seguridad de un aeropuerto en Latinoamérica, sin importar su nivel y categoría, debe ser tan estricta y exigente como en cualquier otro aeropuerto internacional de primera categoría del planeta, contar con personal perfectamente entrenado y con armamento adecuado.

Se debe tener muy claro que para los terroristas no hay un blanco lejano, que el mundo es cada vez más pequeño, y ningún lugar se encuentra a salvo de un ataque.

Algún amigo me ha dicho que estos comentarios pueden causar temores entre la gente… Bueno, pienso que, quizá, eso no es tan malo.

Por lo menos el temor podría abrir los ojos a las autoridades, porque no sirve de nada creer que todo está hecho, que se cumplen los requisitos, que todo va bien y que nada malo puede pasar.

No funciona meter la cabeza en la tierra, y se trata de que todos estemos alertas, tomando los asuntos de seguridad de aeropuertos con toda seriedad, y que podamos crear una nueva cultura más estricta para lidiar contra cualquier problema.

Urge una verdadera consciencia y actuar en consecuencia, es lo mínimo que se debe hacer. Ningún país de la región está lo suficientemente lejos, ni exento de cualquier amenaza o acto que pueda violentar la seguridad de personas e instalaciones.

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