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18/12/2018

Científicos resuelven el misterio de Amelia Earhart

Redacción A21 / Viernes, 9 Marzo 2018 - 13:01

Tras 81 años de ser uno de los misterios más grandes de la aviación, parece que el científico Richard Jantz, de la Universidad de Tennessee en Estados Unidos, ha descubierto el paradero último de la mujer piloto Amelia Earhart, tras su desaparición en julio de 1937.

El profesor emérito usó análisis modernos de medición de huesos y determinó que unos restos óseos encontrados en 1940 en la isla de Nikumaroro, en el Océano Pacífico, y que originalmente habían sido catalogados como de un hombre, pero en realidad pertenecieron a la aviadora estadounidense.

Durante una expedición británica a esta isla remota –que ahora forma parte de la nación insular de Kiribati– se encontraron cerca de 12 piezas de un esqueleto humano, con huesos como el húmero, el radio y la tibia, así como los restos de un refugio, la caja de un sextante y el zapato de una mujer.

Aunque actualmente los restos humanos de Earhart ya no existen, Jantz logró determinar el origen de estos utilizando los estudios originales realizados por el doctor D.W. Hoodless en 1941.

Ahora, parece quedar confirmado que, durante su último vuelo, Amelia Earhart (quien iba acompañada de su ayudante de navegación, Fred Noonan) realizó un aterrizaje forzoso en las inmediaciones de Nikumaroro, luego de que su avión –un Lockheed Electra– se quedara sin combustible mientras intentaba llegar a la isla Howland.

Con ayuda de un programa de computadora llamado Fordisc, Jantz examinó siete medidas de huesos hechas por Hoodless en los cuarenta, y las comparó con las medidas de Amelia Earhart. De esta forma determinó que los huesos se asemejan más a los de la aviadora que a un 99 por ciento de individuos de una amplia muestra referencial.

“Desde una perspectiva forense, el escenario más parsimonioso es que los huesos son los de Amelia Earhart. Es sabido que ella estaba en el área cercana a la isla Nikumaroro cuando desapareció, y los restos humanos descubiertos son totalmente consistentes con los de ella e inconsistentes con los de los demás”, puntualizó Jantz en su estudio.

El estudio fue publicado por la revista Forensic Anthropology de la Universidad de Florida.

Tras convertirse en un ícono por ser la primera mujer en volar por su cuenta sobre el océano Atlántico, en 1932, la llama de Earhart se apagó mientras intentaba convertirse en la primera mujer en volar alrededor del mundo.

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