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23/09/2018

México, de país maquilador a potencia en la industria aeroespacial

Rosa Náutica / Lunes, 16 Mayo 2016 - 07:36
Entrevista con Vladimiro de la Mora, director general del GEIQ

Con un crecimiento arriba de los dos dígitos en los últimos cinco años, un considerable volumen de inversión extranjera directa reflejada en la presencia de importantes empresas líderes del sector en nuestro país y el egreso de 110 mil ingenieros al año, la industria aeroespacial de México se colocará pronto entre los 10 principales proveedores en el mundo, señaló Vladimiro de la Mora, director general del General Electric Infrastructure Querétaro (GEIQ), el centro de ingeniería de aviación más grande fuera de los Estados Unidos.

El director general comentó que en México se cuenta ya con presencia de empresas importantes en el sector como Bombardier, Eurocopter, Grupo Safran y General Electric. Hacia adelante se ve muy positivo, sobre todo porque el sector está creciendo a nivel mundial.

Añadió que los principales constructores de aviones como Boeing y Airbus tienen ya programadas sus ventas para los próximos años, y las exportaciones de la industria aeroespacial en México se encuentran actualmente en los 7 mil millones de dólares, de los cuales el 30 por ciento es cien por ciento nacional.

Es una gran oportunidad para México, subrayó, si logramos aumentar ese porcentaje de contenido nacional, pues, aunque la industria no progresara, vamos a tener un crecimiento interno muy interesante. Para el 2020 se prevé que el volumen de exportaciones en el sector supere los 10 mil millones de dólares anuales y se generen arriba de los 100 mil empleos, enfatizó.

Las metas para 2020, acordadas por la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial (FEMIA) son: estar entre las 10 potencias de la industria aeroespacial; exportar más de 12 billones de dólares al año; tener más de 110 mil trabajadores en el negocio y alcanzar la creación del 50 por ciento de los productos en la industria.

Del 2004 al 2015, el sector aeroespacial creció entre el 15 y el 18 por ciento anual, y son cinco estados de la República los que han predominado en la industria: Baja California, Chihuahua, Sonora, Nuevo León y Querétaro.

En Monterrey la principal producción son helicópteros; en Sonora turbomaquinaria; en Chihuahua arneses; en Querétaro están las plantas de Bombardier, Safran y General Electric. Baja California, por su cercanía con la frontera norte, lleva mucho tiempo en la industria, con la empresa Honeywell de líder.

Crear talento, para ser líderes

Este explosivo auge ha traído consigo la especialización y la creación de mano de obra muy calificada. Lo que está ocurriendo, advierte Vladimiro de la Mora, es que se están generando nuevas universidades para poder atender esta demanda. El ejemplo más claro es la Universidad Nacional Aeronáutica de Querétaro (UNAQ), que nació con la llegada de Bombardier. En los primeros años la UNAQ se enfocó a preparar los técnicos que trabajarían para dicha empresa. La UNAQ ha evolucionado y ahora está preparando ingenieros.

Ése es uno de los principales retos. La UNAQ está preparando ingenieros, pero ya no nada más para Bombardier. También en General Electric hay profesionales egresados de esa institución. “Tenemos un programa con la UNAQ, por el cual mandamos a nuestros ingenieros para tomar algunas clases con ellos”.

Actualmente, las escuelas están migrando en sus planes de estudio para que los alumnos estudien el cómo hacer cálculos sobre este tipo de materiales compuestos de carbono para las alas de aviones, fuselaje.

Ahora tienes el 787, con todo el fuselaje de carbón, Bombardier trabaja mucho con este tipo de estructuras, que son materiales más ligeros, muy resistentes, flexibles pero que desde el punto de vista de ingeniería el cálculo de esfuerzos es completamente diferente a un cálculo estructural que se hace con un metal, donde depende el tipo de fibra, el curado de fibra y el polímero con el que se cura la fibra, que es como una especie de sellador”, señaló.

“Cada parte de un proceso que no se pueda realizar en México nos hace perder competitividad”

Hace un par de años se hizo un estudio sobre la cadena de valor para ver cuáles eran los huecos que se tienen en la industria, y se llegó a la conclusión de que se necesita cerrar la cadena de producción para poder seguir siendo competitivos, “porque cada parte de un proceso que no se pueda realizar en México nos hace perder competitividad”, añadió.

Si elaboramos una pieza y hacemos el maquinado aquí pero el tratamiento térmico se tiene que efectuar fuera de México, ese sólo movimiento de pieza resta parte de la competitividad. Si podemos cerrar esa cadena de valor seremos muy competitivos”, sentenció.

Sin embargo, el hecho es que sí se están creando en México nuevas generaciones de especialistas, técnicos e ingenieros que empiezan a ser parte fundamental de la industria. “Yo aquí (en el GEIQ) tengo mil 800 ingenieros. Nosotros no fabricamos una pieza, es pura ingeniería para motores de aviación y son ingenieros mexicanos, que tienen una edad promedio de 33 años, que tienen un potencial de 20 años en adelante para ganar una experiencia tremenda en este mercado”.

Pese a la inversión que se tiene que realizar en los jóvenes profesionistas, una vez que salen de la universidad, hay una gran oportunidad en este mercado, ya que México es uno de los países en América con más generación de ingenieros per cápita, con 110 mil ingenieros por año.

“Puedo decir que este centro de ingeniería (el GEIQ) lo hemos triplicado en tamaño en los últimos seis años; entre el 2007 y 2008 contratamos a más de 1.1 ingeniero por día calendario, incluyendo sábados y domingos.

Talento hay. Claro, es talento recién egresado, joven que tienes que llevar a tu empresa y tienes que invertirle. Ya después de cinco o seis años es talento que te empieza a redituar y se vuelve muy competitivo. Nosotros tenemos con este centro, 16 años en México y alcanzar este grado de conocimiento nos ha tomado 16 años”, señaló.

Después de 16 años de crear toda una generación de expertos, la edad promedio son 33 años. Entonces el potencial que tenemos aquí es increíble. Ya muchos países lo quisieran, dijo. En el motor que usa el 787 hubo más de 100 ingenieros mexicanos trabajando en algún componente o haciendo algún análisis para ese motor.

Para De la Mora, México, por primera vez en su historia está dando ese gran salto de ser un país maquilador a convertirse en una potencia en la industria. Todavía nos falta mucho para lograr ver la marca “diseñado en México” y no sólo “manufacturado en México”, pero talento existe, pero es cuestión de invertir en ese talento.

“Lo que siempre les aconsejo a la gente de las universidades es: enfoquémonos a tener ingenieros sólidos en la parte de ingeniería mecánica y la parte de la ingeniería aeroespacial se la puede dar la empresa. Pero primero asegurémonos que nuestros egresados son muy fuertes en el concepto físico, matemático de ingeniería, porque al final del día esta industria utiliza los conceptos físicos”, finalizó.

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