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21/07/2018

¡Qué Lance de México ante el clima espacial!

Redacción A21 / Viernes, 6 Octubre 2017 - 16:54

La resiliencia a los fenómenos naturales como los acaecidos el pasado mes de septiembre se desarrolla mediante investigación, vigilancia y protocolos.

En ese sentido, el estudio del clima espacial permite a la sociedad comprender la incidencia de la actividad solar sobre las capas de la atmósfera terrestre, así como los efectos que pueden provocar en sistemas tecnológicos: satélites, redes de telecomunicaciones y aviación, sistemas de posicionamiento global y generación y transmisión de energía eléctrica.

El clima espacial, también conocido como meteorología del espacio, consiste en la medición y el análisis -en tiempo real- de las propiedades físicas del Sol, el medio interplanetario, la atmósfera alta y el campo magnético terrestre.

De hecho, el pasado 6 de septiembre se produjo la tormenta solar más intensa en los últimos 12 años. No obstante, sus efectos en el territorio nacional fueron menores, pues ocurrió durante la madrugada y no en el cenit. Al respecto cabe aclarar que los fenómenos solares no tienen repercusión alguna sobre las placas tectónicas, por lo que no ocasionan ninguna actividad sísmica.

Ciencia mexicana

En México se considera al monitoreo del clima espacial como un asunto de seguridad nacional. Por ello, en el Laboratorio Nacional de Clima Espacial (Lance) científicos mexicanos estudian, vigilan y pronostican la actividad del Sol, a fin de vislumbrar sus efectos en lo largo, ancho y alto de nuestro planeta. Así surgió...

En 2014 investigadores del programa de Cátedras Conacyt, con el apoyo del Fondo Sectorial de Investigación en Actividades Espaciales (FIDAE), crearon el Servicio de Clima Espacial (SCiESMEX), que forma parte de la Unidad Michoacán del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El SCiESMEX mide, vigila y alerta sobre la actividad solar y sus efectos en la Tierra; trabaja a la par de otros servicios ofrecidos por el Instituto de Geofísica de la UNAM.

"México, en junio de 2014, modificó la Ley General de Protección Civil donde se incluyeron los fenómenos astronómicos con un mandato de formular protocolos de protección civil ante eventos de clima espacial”, mencionó el doctor Juan Américo González Esparza, responsable técnico del Lance.

En 2015 se creó un grupo de trabajo llamado Clima Espacial en México, conformado por el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), la Agencia Espacial Mexicana (AEM) y el SCiESMEX, en donde además participan la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Secretaría de Marina (Semar), la Policía Federal, la Secretaría de Energía (Sener) y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), entre otros.

Entre 2015 y 2016 Conacyt aprobó proyectos para el establecimiento de un Laboratorio Nacional dedicado al estudio del clima espacial.

A partir de 2016 se estableció el Lance con sede principal en el Observatorio de Centelleo Interplanetario de Coeneo, Michoacán (MEXART, por sus siglas en inglés). Este complejo agrupa y coordina una red nacional de instrumentación para el monitoreo de clima espacial. El Lance se vincula con las autoridades de protección civil vía el grupo Clima Espacial en México.

En 2017 fue aprobada la consolidación de este laboratorio, que también busca construir un telescopio óptico para observaciones solares, astronómicas y de objetos cercanos a nuestro planeta.

En el Lance participan más de 35 académicos: cinco pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) como nivel III y otros cinco son parte del programa de Cátedras Conacyt. Además, utiliza instrumentos como el radiotelescopio MEXART, el observatorio de rayos cósmicos, la estación Schumann, la estación Callisto, una red de magnetómetros e ionosondas y las estaciones receptoras de GPS del SSN-TLALOCNet.

A través de esta infraestructura se unen diversas líneas multidisciplinarias para investigar los estallidos en la superficie solar, la propagación de tormentas solares en el medio interplanetario -incluidos sus efectos sobre la ionósfera y el campo geomagnético- y los rayos cósmicos.

Horizonte

El Lance busca mejorar su operación y ha comenzado a implementar un sistema de gestión de calidad, con el fin de fortalecer la red de instrumentos en tierra a lo largo del país.

“Estamos creando una red de magnetómetros para medir en tiempo real y cuantificar cómo varía el campo magnético en diferentes regiones del país. Así podemos ver cómo responden las diferentes zonas geográficas del país ante eventos de clima espacial”, dijo Américo González.

Además, el grupo planea adquirir cinco ionosondas (antenas emisoras de un pulso electromagnético que rebota en la ionósfera para captarse de nuevo en la Tierra). La medición de parámetros físicos en la ionosfera se lleva a cabo porque esta capa es fundamental para las telecomunicaciones.

¿Qué retos tiene ante sí el Lance? Convertir el proyecto en un servicio 24/7; es decir, que pueda operar a toda hora y todos los días del año.

También reciben asesoría de la CFE para evaluar la vulnerabilidad de la red eléctrica del país ante fenómenos de clima espacial. Asimismo, buscan iniciar colaboración con el IFT para valorar la vulnerabilidad de los sistemas de telecomunicaciones en México.

Otro objetivo que tiene a mediano plazo es vincularse con la industria de telecomunicaciones, sistemas de distribución y generación de energía, a fin de conocer las vulnerabilidades de los sistemas tecnológicos clave para nuestra sociedad.

Lance es uno de los únicos cuatro servicios de clima espacial que operan en tiempo real en el continente, a la par de Estados Unidos, Canadá y Brasil. Y, por si fuera poco, representa a México en el grupo de clima espacial en la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

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